🐕 Trasmoz con nuestra perrita Mila
Descubre la magia del pueblo en este paseo familiar por sus calles y rincones más encantadores.
Hay lugares que no se visitan solo por lo que se ve, sino por lo que se siente. Trasmoz es uno de ellos. Antes incluso de llegar al pueblo, ya sabíamos que no iba a ser una visita cualquiera. La carretera avanza tranquila y, de repente, aparece en la lejanía el Castillo de Trasmoz, en ruinas, recortado contra el cielo y vigilando el valle desde lo alto.
Viajamos en familia, acompañados de nuestra perrita podenco Mila, y desde ese primer vistazo el castillo nos atrapó. Esta imagen solitaria, en los pies del Moncayo, marca el inicio de un viaje cargado de historia, leyendas y mucha personalidad.La llegada a Trasmoz: primeras sensaciones

Aparcamos a las afueras y entramos caminando al pueblo. Nada más llegar, el ambiente nos sorprendió: tuvimos la suerte de coincidir con una actuación de jota tradicional, algo que no esperábamos y que contrastaba completamente con la fama de pueblo maldito.
Ese contraste define muy bien a Trasmoz. No es un lugar oscuro ni triste.Un pueblo pequeño, vivo y cuidado, donde la leyenda convive con la vida cotidiana. Mila iba tranquila, oliendo cada rincón, y nosotros avanzábamos despacio, sin prisas, dejándonos llevar.Un pueblo completamente ambientado en la brujería
Muy pronto nos dimos cuenta de que todo Trasmoz está ambientado con temática brujeril. No es algo puntual: está en las calles, en las fachadas, en las plazas y en los pequeños detalles
Son discretas, casi escondidas, y hacen que camines atento, mirando hacia arriba, descubriendo rincones.Pasamos también por la conocida Bruja Tasca, un lugar totalmente tematizado que ya forma parte del imaginario de Trasmoz. Aunque , es una parada curiosa que refuerza esa sensación de estar en un pueblo que ha sabido convertir su leyenda en identidad.
El único pueblo excomulgado de España
Parte de la magia (y de la fama) de Trasmoz viene de su historia. Es el único pueblo excomulgado de España, una excomunión que se remonta a la Edad Media, tras conflictos con el cercano Monasterio de Veruela por el control de recursos naturales.
La excomunión de Trasmoz es más histórica y simbólica, relacionada con disputas del siglo XIII y posteriores narraciones legendarias. En la práctica, la comunidad local y la diócesis permiten que la iglesia celebre ritos religiosos según las normas católicas actuales, al igual que ocurre en otros pueblos; la excomunión como tal no impide que los fieles participen de sacramentos allí.
Lejos de ser algo oscuro en la actualidad, hoy esa excomunión es casi una anécdota histórica. Trasmoz lleva una vida completamente normal .Con vecinos que cuidan sus casas, mantienen tradiciones y elaboran productos locales como miel, queso y aceite.
Aquella maldición del pasado se ha convertido, sin duda, en una bendición turística, atrayendo a viajeros curiosos que buscan algo diferente.
El Mirador del Olivo: silencio y Moncayo
Seguimos caminando hasta llegar al Mirador del Olivo, situado detrás del cementerio.Es uno de esos lugares que te obligan a parar. Desde aquí se obtiene una panorámica increíble del Moncayo, amplia, abierta y muy tranquila.Nos sentamos un rato, con Mila a nuestro lado, simplemente observando el paisaje. El silencio, el aire limpio y la vista hacen que entiendas perfectamente la relación tan especial que existe entre Trasmoz y la montaña.El monumento a las brujas
Desde el mirador llegamos al Monumento a las Brujas, otro de los puntos más simbólicos del recorrido. Aquí la figura de la bruja se presenta como algo casi reivindicativo, más cercana a la sabiduría popular que al miedo.Es fácil imaginar las historias que se contaban hace siglos, cuando se decía que las brujas de Trasmoz podían conjurar tormentas o proteger cosechas.
Todo el entorno invita a dejar volar la imaginación.
Subida al Castillo de Trasmoz
La subida al Castillo de Trasmoz es uno de los momentos más especiales del día.No es una subida complicada, pero sí lo suficientemente intensa como para hacerte sentir que estás entrando en otro tiempo.Entre muros de piedra, restos de torres y vistas abiertas al valle, el castillo impone. Aunque está en ruinas, conserva una fuerza increíble.Aquí es imposible no pensar en Gustavo Adolfo Bécquer, tan vinculado a esta zona.
El viento, el silencio y el paisaje crean una atmósfera muy especial.
Ruta alrededor del castillo y pequeños detalles mágicos
Cada rincón del pueblo tiene su propia historia, y con Mila a nuestro lado, el paseo se convierte en una experiencia familiar llena de magia y descubrimientos. Desde pequeñas plazas hasta callejuelas con encanto, esta ruta te invita a sentir el carácter único de Trasmoz mientras disfrutas del aire libre y de la compañía de tu peludo amigo
Camino al Monasterio de Veruela

El canto de los pájaros, el susurro del viento y la tranquilidad del lugar nos hicieron imaginar a Bécquer caminando por estos mismos senderos, inspirándose para escribir sus Cartas desde mi celda.
Mila, nuestra perrita, disfrutaba explorando cada rincón, olisqueando y correteando a su aire. Verla tan feliz nos hizo sentirnos aún más conectados con la historia y la magia del monasterio.
Trasmoz, una escapada diferente en Zaragoza
Trasmoz es uno de esos lugares que se recuerdan. No solo por su castillo o por su fama de pueblo maldito, sino por la forma en la que historia, leyenda y naturaleza se mezclan.
Es un destino perfecto para una escapada tranquila, para viajar con perro y para quienes disfrutan descubriendo pueblos con personalidad y alma.
Si buscas un lugar diferente en Zaragoza, Trasmoz te espera… con sus brujas, su castillo y el Moncayo vigilando en silencio.
¡Buen viaje siempre!


































No hay comentarios:
Publicar un comentario