Descubre Súria, un pueblo con encanto en Cataluña: recorre el Poble Vell medieval, visita el Castillo de Súria, pasea con perro por el río Cardener y disfruta de su historia minera y naturaleza.
Llegamos a Súria, un encantador pueblo medieval en la comarca del Bages, en pleno valle del río Cardener, durante un frío día de invierno.
El clima era intenso, de esos que vacían las calles y hacen que cada paso se dé con calma, perfecto para disfrutar del casco histórico de Súria sin prisas.
Este pueblo con encanto cerca de Barcelona se encuentra a solo 15 kilómetros de Manresa y a aproximadamente una hora en coche desde Barcelona, lo que lo convierte en una escapada ideal de un día. Su ubicación estratégica sobre la colina explica gran parte de su historia y del Poble Vell medieval que hoy se puede recorrer caminando. Desde abajo ya se distingue claramente el casco antiguo, el Poble Vell, elevado sobre la colina. El castillo y la iglesia marcan el punto exacto donde nació la villa medieval, una población fortificada de origen medieval que empezó a crecer alrededor del castillo a partir del siglo X.Para acceder al núcleo histórico hay que subir. El camino cambia de nivel y se hace a través de rampas y escaleras estrechas, que sustituyen a los antiguos accesos empinados y controlados. Al subir, el ruido desaparece, el frío se nota más y la piedra empieza a dominarlo todo.



Una vez dentro, el urbanismo medieval se reconoce enseguida. Calles estrechas, irregulares y empedradas, casas de piedra elevadas y adaptadas a la pendiente, soportales y rincones que aún conservan la estructura de una villa fortificada. Pasear por el Poble Vell es hacerlo sin rumbo fijo, dejándose llevar.


Llegamos a la plaza principal, donde durante siglos estuvo la antigua Casa Consistorial, centro de la vida civil del pueblo. Desde esta plaza salen varias calles estrechas y muy interesantes, llenas de encanto.
Siguiéndolas llegamos hasta el punto de información turística, ubicado en la histórica casa de Cal Balager del Porxo. Allí nos atendieron muy amablemente y nos ofrecieron un mapa con los lugares más destacados de Súria, algo que siempre ayuda a situarse y a entender mejor el conjunto.
El clima era intenso, de esos que vacían las calles y hacen que cada paso se dé con calma, perfecto para disfrutar del casco histórico de Súria sin prisas.



Una vez dentro, el urbanismo medieval se reconoce enseguida. Calles estrechas, irregulares y empedradas, casas de piedra elevadas y adaptadas a la pendiente, soportales y rincones que aún conservan la estructura de una villa fortificada. Pasear por el Poble Vell es hacerlo sin rumbo fijo, dejándose llevar.


Llegamos a la plaza principal, donde durante siglos estuvo la antigua Casa Consistorial, centro de la vida civil del pueblo. Desde esta plaza salen varias calles estrechas y muy interesantes, llenas de encanto.
Siguiéndolas llegamos hasta el punto de información turística, ubicado en la histórica casa de Cal Balager del Porxo. Allí nos atendieron muy amablemente y nos ofrecieron un mapa con los lugares más destacados de Súria, algo que siempre ayuda a situarse y a entender mejor el conjunto.Ruta por Súria: del Centro de Interpretación Minera al Castillo, historia y viaje con perro

Muy cerca del punto de información turística, se encuentra el Centro de Interpretación de la Minería, un punto clave para entender por qué este pueblo ha estado históricamente ligado a la extracción de potasa y cómo la minería ha marcado su desarrollo económico y social. Es una parada muy recomendable , ya que nos ayuda a contextualizar todo lo que veremos después .
Justo detrás de la iglesia se alza el castillo de Súria, auténtico corazón histórico del pueblo y uno de los lugares imprescindibles que ver en Súria.
Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando se levantó como fortaleza defensiva para controlar el territorio y el paso por el valle del Cardener. Uno de sus elementos más emblemáticos es la torre del homenaje, construida en el siglo XII, desde la que se vigilaban los caminos y se reafirmaba el poder feudal.
A lo largo de los siglos, el castillo no fue solo una fortaleza militar. También funcionó como residencia señorial, centro administrativo y símbolo de poder. Dentro de sus muros se tomaban decisiones que afectaban directamente a la vida cotidiana del pueblo, desde la gestión de tierras hasta la organización social y económica de la zona.
En nuestro caso, además, hicimos esta ruta acompañados de nuestra perrita Mila y de Chanel, (soychanel.gos) la perrita de nuestra hija, lo que añade ese toque real que tienen los viajes con mascotas. Las perritas no podían entrar al interior del castillo, así que nos organizamos y entramos por turnos, algo bastante habitual cuando viajas con perro. Mientras uno visitaba el castillo por dentro, el otro aprovechaba para pasear con ellas, hacer fotos y disfrutar del entorno con calma.
Una vez dentro, la visita al castillo resulta muy dinámica y sorprendente. Pudimos interactuar con espadas y lanzas, imaginando cómo se defendía la fortaleza en época medieval.
En un comedor ambientado en estilo medieval, incluso jugamos una partida de ajedrez, recordando que este juego ya era símbolo de estrategia y poder entre nobles y caballeros. En el antiguo pajar del castillo también vimos carros y utensilios agrícolas, una muestra clara de que la vida en el castillo no era solo batallas, sino también trabajo diario y organización.
Este recorrido desde el Centro de Interpretación Minera hasta el castillo de Súria es corto, cómodo y muy completo. Combina patrimonio industrial, historia medieval y una experiencia real de viaje pet friendly, ideal para quienes buscan qué ver en Súria sin prisas, disfrutando de cada rincón y entendiendo la historia del lugar paso a paso. 

Desde el castillo y los alrededores del casco antiguo nos asomamos a varios miradores naturales. Abajo, el río Cardener bajaba con bastante caudal. Desde arriba se entiende perfectamente la relación entre el castillo, el pueblo y el río: defensa, agua y control del territorio.


En nuestro caso, además, hicimos esta ruta acompañados de nuestra perrita Mila y de Chanel, (soychanel.gos) la perrita de nuestra hija, lo que añade ese toque real que tienen los viajes con mascotas. Las perritas no podían entrar al interior del castillo, así que nos organizamos y entramos por turnos, algo bastante habitual cuando viajas con perro. Mientras uno visitaba el castillo por dentro, el otro aprovechaba para pasear con ellas, hacer fotos y disfrutar del entorno con calma.




Paseando por Súria… con nuestra perrita Mila 🐾
La bajada hacia la parte baja del pueblo se hace por escaleras, pasando por una fuente popular con un grifo en forma de rana, y una escultura actual , uno de esos pequeños detalles que conectan pasado y presente. Al llegar abajo, el ambiente cambia por completo.

Empezamos a pasear junto al río Cardener, por un paseo fluvial tranquilo y bien acondicionado. Había patos en el agua, moviéndose despacio, y nuestra perrita Mila iba completamente atenta, siguiendo cada movimiento, en modo acecho constante.Caminamos sin prisas, disfrutando del contraste entre la naturaleza del río y la silueta del pueblo medieval en lo alto.Siguiendo el paseo llegamos a la zona de la estación de autobuses , una parte más abierta del pueblo donde se percibe la Súria más moderna, muy ligada a su historia minera. Fue aquí donde decidimos parar a comer.
Súria tiene varios bares y restaurantes, pero nosotros comimos en el Bar Parada, en la estación de Súria, simplemente porque nos venía de paso y porque aceptaban perros. Antes de sentarnos en la terraza pedimos permiso, como siempre. El trato fue excelente desde el primer momento. Tanto la persona que atendía en la barra como el camarero de la terraza fueron muy simpáticos y atentos, pendientes de que estuviéramos a gusto.Eso sí, hacía frío en la terraza… pero es lo que tiene viajar con perro, y se asume encantado. Comimos algo sencillo, sin prisas, entrando un poco en calor antes de continuar.
Justo enfrente había un pequeño mercadillo, con puestos de fruta, ropa y comida preparada, que aportaba mucha vida a la zona.
Y, con el frío que hacía, no podía faltar una parada en la churrería de Súria, uno de esos clásicos que se convierten en parte esencial de la experiencia.Después retomamos el paseo hacia la iglesia parroquial de Sant Cristòfol, una iglesia sencilla, sin grandes elementos arquitectónicos, pero muy ligada a la vida cotidiana del pueblo .
Durante el camino nos encontramos con murales urbanos muy interesantes, que aportan un contraste curioso entre la historia medieval y expresiones más actuales.Poco a poco regresamos al lugar donde habíamos aparcado, un descampado grande que se utiliza habitualmente como zona de aparcamiento. Allí nos llevamos una de esas sorpresas inesperadas que hacen especial el final del día: había granadas silvestres. Cogimos alguna, la abrimos allí mismo y estaban dulces y buenísimas, un pequeño regalo del camino.Súria forma parte del Parque Geológico y Minero de la Cataluña Central, y su entorno natural permite descubrir elementos geológicos y paisajes muy representativos. Más allá del núcleo urbano, lugares como Cererols, con dólmenes megalíticos, barracas de piedra seca y antiguos molinos de aceite, o las rutas hacia el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, amplían las posibilidades para quienes quieran seguir explorando.
Nos fuimos de Súria con la sensación de haber vivido un día completo y real. Un recorrido del castillo al río, de la Edad Media a la minería, del frío de la piedra al calor de unos churros. Un pueblo con encanto que se descubre caminando, sin prisas, dejando que la historia, la naturaleza y los pequeños detalles hagan el resto.


Eso sí, hacía frío en la terraza… pero es lo que tiene viajar con perro, y se asume encantado. Comimos algo sencillo, sin prisas, entrando un poco en calor antes de continuar.

Durante el camino nos encontramos con murales urbanos muy interesantes, que aportan un contraste curioso entre la historia medieval y expresiones más actuales.Poco a poco regresamos al lugar donde habíamos aparcado, un descampado grande que se utiliza habitualmente como zona de aparcamiento. Allí nos llevamos una de esas sorpresas inesperadas que hacen especial el final del día: había granadas silvestres. Cogimos alguna, la abrimos allí mismo y estaban dulces y buenísimas, un pequeño regalo del camino.Súria forma parte del Parque Geológico y Minero de la Cataluña Central, y su entorno natural permite descubrir elementos geológicos y paisajes muy representativos. Más allá del núcleo urbano, lugares como Cererols, con dólmenes megalíticos, barracas de piedra seca y antiguos molinos de aceite, o las rutas hacia el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, amplían las posibilidades para quienes quieran seguir explorando.
Nos fuimos de Súria con la sensación de haber vivido un día completo y real. Un recorrido del castillo al río, de la Edad Media a la minería, del frío de la piedra al calor de unos churros. Un pueblo con encanto que se descubre caminando, sin prisas, dejando que la historia, la naturaleza y los pequeños detalles hagan el resto.
! Buen viaje siempre !
! Buen viaje siempre !
















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