Visitamos el Puente del Diablo sobre el río Llobregat, uno de los lugares más emblemáticos de Martorell y una parada imprescindible para quienes disfrutan del turismo cultural y los viajes con historia. El puente que vemos hoy es una reconstrucción realizada en el año 1963, fiel al antiguo puente gótico construido en 1295, el cual, a su vez, se levantó sobre una sólida base de origen romano.
Esta mezcla de épocas convierte al Puente del Diablo de Martorell en un auténtico viaje en el tiempo, donde arquitectura romana, medieval y contemporánea se unen en un mismo lugar. Además, su gestión y conservación dependen del Museo Municipal Vicenç Ros, encargado de preservar este valioso patrimonio histórico para las futuras generaciones.
Hoy, pasear por el Puente del Diablo sobre el Llobregat no es solo cruzar un río, sino descubrir uno de los monumentos históricos más importantes de Cataluña, ideal para quienes buscan qué ver en Martorell, conocer lugares con encanto y sumergirse en historias y leyendas que han perdurado a lo largo de los siglos.
El puente que podemos admirar hoy es una reconstrucción realizada en 1963, inspirada en el antiguo puente gótico de 1295, el cual se levantó, a su vez, sobre una sólida base de origen romano. Esta superposición de épocas convierte al Pont del Diable en un lugar único, donde cada piedra nos habla del paso del tiempo y de la importancia histórica de este cruce sobre el río Llobregat.
Gracias a esta combinación de herencia romana y arquitectura medieval, el Puente del Diablo de Martorell se ha consolidado como uno de esos rincones con encanto que no pueden faltar en una ruta cultural por Cataluña, ideal para viajeros curiosos, amantes de la historia y quienes disfrutan descubriendo lugares con alma.
Durante nuestra visita al Pont del Diable de Martorell descubrimos que este puente ha sido testigo de innumerables acontecimientos a lo largo de más de dos mil años de historia. Su origen se remonta a la época romana, cuando formaba parte de la Vía Augusta, una de las calzadas más importantes del Imperio. El primer puente fue construido alrededor del año 10 a. C., pensado para el paso de carros tirados por bueyes que cruzaban el río Llobregat.De aquel periodo romano todavía se conservan elementos impresionantes, como los estribos del puente, construidos con grandes sillares de piedra. En ellos pueden verse inscripciones de las legiones romanas que participaron en su construcción: la X Gemina, la IV Macedonica y la VI Victrix. También destaca el arco triunfal honorífico situado en el margen izquierdo del río, probablemente del siglo II, que añade aún más valor histórico al conjunto.
Durante siglos, y hasta bien entrado el siglo XIV, el Puente del Diablo de Martorell fue el único paso existente en el tramo bajo del valle del Llobregat. Sin embargo, las crecidas del río acabaron destruyendo la pila central, lo que obligó a documentar una primera reconstrucción en el año 1143.


El episodio más reciente y dramático llegó en enero de 1939, cuando el arco central fue destruido por el Ejército Popular de la República durante la retirada. Finalmente, el puente fue reconstruido en 1963, respetando la estructura gótica diseñada en la reforma medieval de 1283, que es la que podemos contemplar hoy.

Este emblemático puente no solo destaca por su valor arquitectónico, sino también por la leyenda popular que envuelve su origen y que se ha transmitido de generación en generación, convirtiéndolo en uno de los lugares con más encanto de Cataluña.
La leyenda del Puente del Diablo de Martorell nos habla de una anciana vecina del pueblo que, cansada de no poder cruzar el río Llobregat con facilidad, recibió un día la inesperada visita del diablo. Este le propuso un trato tentador: construiría un puente en una sola noche a cambio del alma del primero que lo cruzara. La mujer, astuta y con la sabiduría que dan los años —bien podría decirse que sabía más por vieja que el propio diablo— aceptó sin dudarlo.
A la mañana siguiente, el puente estaba terminado y el diablo esperaba ansioso cobrar su recompensa. Sin embargo, la anciana sacó de un cesto un gato negro y lo hizo cruzar primero el puente. De este modo, la mujer burló al diablo, aprovechándose tanto de su exceso de confianza como de su torpeza a la hora de redactar contratos.
Gracias a la astucia de aquella anciana de Martorell, hoy podemos cruzar el Puente del Diablo de Martorell sin temor a que el diablo venga a reclamarnos el alma. Su ingenio no solo salvó a los vecinos del municipio, sino que dio origen a una de las leyendas más conocidas de Cataluña, estrechamente vinculada a este emblemático monumento histórico.
Desde entonces, la tradición popular asoció la construcción del puente con su misterioso creador, y así fue como acabó recibiendo el nombre de Puente del Diablo. Un nombre que ha perdurado a lo largo de los siglos y que forma parte del imaginario colectivo de Martorell, convirtiendo este lugar en un referente del turismo cultural, las rutas históricas y los lugares con encanto y leyendas.
Hoy en día, visitar el Puente del Diablo de Martorell es mucho más que contemplar una obra de ingeniería medieval: es adentrarse en una historia cargada de simbolismo, misterio y tradición. Un punto imprescindible para quienes buscan qué ver en Martorell, descubrir lugares con historia y dejarse llevar por relatos que siguen vivos en el tiempo.
Hoy, el Puente del Diablo de Martorell no solo es un icono del patrimonio histórico y arquitectónico de la zona, sino también un destino imprescindible para los amantes del turismo cultural, las rutas con historia, y las leyendas que perduran en el tiempo. Un lugar donde pasado y presente se dan la mano, y donde cada piedra parece tener algo que contar al viajero curioso.
! Buen viaje siempre !








