sábado, 7 de marzo de 2026

Vallfogona de Ripollès bajo la lluvia: paseo por uno de los pueblos medievales con más encanto del Ripollès

 

El 6 de marzo de 2026 hicimos una pequeña escapada para descubrir Vallfogona de Ripollès, un precioso pueblo medieval situado en la comarca del Ripollès, en la provincia de Girona (Cataluña)Nuestra idea inicial era recorrer una de las rutas más conocidas de la zona para visitar las cascadas del Torrent de la Masica y la Font de la Tosca .

Pero el día nos recibió con una lluvia constante que finalmente nos hizo cambiar los planes.

Aun así, decidimos aprovechar la visita para recorrer tranquilamente el pueblo y descubrir algunos de sus rincones más interesantes. Y aunque el tiempo no acompañaba, la niebla en las montañas y la lluvia sobre las calles de piedra creaban un ambiente muy especial.

Además, en esta aventura no estábamos solos: nos acompañaba Mila, nuestra perrita, equipada con su pequeño abrigo de lluvia .




Un paseo entre lluvia, niebla y calles medievales

Nada más llegar a Vallfogona de Ripollès, conseguimos aparcar cerca del ayuntamiento . Lo que nos permitió empezar la visita directamente por el centro del pueblo. Las primeras sensaciones fueron muy buenas.

El núcleo antiguo de Vallfogona de Ripollès conserva todo el encanto de los pueblos medievales del Ripollès. Antiguamente estaba rodeado por murallas y solo se podía acceder a su interior a través de tres portales que conectaban el pueblo con los antiguos caminos de la zona. 

Hoy, al pasear por sus calles estrechas y empedradas, se puede imaginar cómo era la vida en aquella época. 
Este pequeño pueblo conserva ese ambiente medieval auténtico.

Con calles estrechas, casas de piedra y un silencio que solo rompe el sonido de la lluvia cayendo sobre los tejados.

Las casas se construyeron alrededor de una plaza central, creando un conjunto arquitectónico muy bonito y lleno de historia que invita a recorrerlo sin prisas.
La Plaça de Vallfogona es uno de los lugares que mejor conserva la esencia medieval del pueblo. Al caminar por sus calles estrechas y empedradas se percibe claramente la historia que envuelve este pequeño núcleo antiguo, que en su día estuvo completamente amurallado y al que se accedía a través de tres portales. La plaza se abre en su parte más baja y, a medida que se asciende por sus amplias escaleras, el espacio se va estrechando hasta llegar a la zona donde se encuentran las ruinas de Santa Maria de Pòpul, creando un rincón lleno de encanto e historia.
Detalles de un jardín que vimos por nuestro recorrido a Vallfogona del Ripollès
Detalles de un bonito jardín 

Mientras caminábamos, la niebla cubría lentamente las montañas del Ripollès, creando un paisaje casi mágico. 

A pesar del mal tiempo, el entorno tenía un encanto especial que hacía que el paseo fuera todavía más agradable.



 El Santuario de la Salud, un lugar histórico del pueblo.

Un bonito grafiti justo al lado del Santuario  de la Salud .

Muy cerca del ayuntamiento se encuentra el Santuario de la Salud, otro de los edificios más representativos de Vallfogona de Ripollès.

Este santuario ha sido durante siglos un lugar de oración y encuentro para los habitantes de la zona. Su arquitectura combina elementos románicos y góticos, y se integra perfectamente en el entorno natural que rodea el pueblo.

Además de su valor religioso, el santuario también tiene una gran importancia cultural y social, ya que a lo largo del año se celebran diversas festividades y encuentros que forman parte de la vida del pueblo.





 Iglesia fortificada de San Julián: una joya románica del siglo XII

Uno de los lugares más interesantes que encontramos durante el paseo fue la Iglesia fortificada de San Julián, un templo románico del siglo XII que forma parte del patrimonio histórico de Vallfogona de Ripollès.
Junto a la puerta de entrada se puede ver una pequeña torre, que antiguamente tenía el acceso elevado. Este tipo de entrada permitía proteger mejor el edificio en caso de ataque .Aunque hoy ese acceso está cegado, todavía se conserva una aspillera, una pequeña abertura que servía para vigilar o defender el lugar.
Este tipo de detalles nos transportan directamente a la época medieval y nos ayudan a imaginar cómo era la vida en estos pueblos hace siglos .
La iglesia tiene una sola nave, pero al observarla con atención se pueden distinguir claramente dos etapas de construcción. La parte más antigua corresponde al periodo románico, mientras que el presbiterio fue ampliado posteriormente durante la época barroca, lo que explica las diferencias de tamaño y estilo entre ambas zonas.

Uno de los elementos más interesantes del edificio es su puerta de acceso del siglo XII, formada por arquivoltas en degradación decoradas con pequeñas piñas esculpidas. Estas arquivoltas descansan sobre columnas y capiteles que, aunque bastante deteriorados por el paso del tiempo, siguen mostrando la riqueza artística de la iglesia.

La fachada conserva esgrafiados de principios del siglo XIX, y está coronada por un robusto campanario. En el lado derecho destaca también una pequeña torre de defensa, que antiguamente servía como acceso al campanario y recuerda el carácter fortificado que tuvo el templo en su origen.
Visitar este lugar permite imaginar la importancia que debió tener este templo para el pueblo a lo largo de los siglos.

Pasear por este rincón de Vallfogona de Ripollès es, sin duda, una pequeña lección de historia al aire libre.

Junto a la iglesia de Sant Julià de Vallfogona se encuentra un pequeño y tranquilo cementerio que añade aún más carácter histórico al lugar. 
Rodeado por el silencio y el paisaje de montaña, este rincón transmite una sensación de calma y respeto. Desde allí también se pueden contemplar bonitas vistas del entorno, lo que hace que el lugar tenga una atmósfera muy especial, sencilla y llena de memoria.



 La zona del castillo y el campanario de la Mare del Déu del Pòpulo

Continuando nuestro paseo por las calles del casco antiguo llegamos a una zona desde donde se puede ver la parte alta del pueblo
Continuando nuestro paseo por las calles del casco antiguo llegamos a una zona desde donde se puede ver la parte alta del pueblo, donde se encuentran el castillo de Vallfogona.

El paso del tiempo ha dejado el castillo muy transformado .
 Recorrer esta zona permite imaginar la importancia que tuvo en el pasado y comprender mejor el carácter medieval de Vallfogona de Ripollès, un pueblo donde historia y paisaje siguen muy presentes.
Este lugar sigue siendo uno de los puntos más interesantes para entender la historia del pueblo.

Muy cerca también se puede ver el campanario de la Mare del Déu del Pòpulo .  Que destaca en el paisaje y forma parte de la silueta histórica de Vallfogona.

 Es el campanario de Santa Maria del Pòpulo , situado muy cerca de la zona del antiguo castillo. Aunque la iglesia original ya no existe, este campanario todavía se mantiene en pie como recuerdo del pasado medieval del pueblo.

Se trata de una torre cuadrada de piedra, cubierta con teja árabe a cuatro aguas, que destaca entre las construcciones del núcleo antiguo. Justo debajo del tejado se pueden ver pequeñas arcadas que antiguamente estaban abiertas, aunque hoy se encuentran tapiadas.

En uno de sus lados hay una puerta a la que se accede por una escalera exterior, que conduce a una pequeña estancia en el interior del campanario. Allí se conserva un antiguo reloj muy bien conservado , que todavía forma parte del patrimonio histórico del lugar.
Hoy, este lugar se ha convertido en uno de los puntos con más encanto del casco antiguo de Vallfogona de Ripollès. Pasear por aquí permite imaginar cómo debió ser el conjunto medieval original, cuando iglesia, castillo y campanario formaban parte del mismo paisaje histórico.

Un pequeño rincón lleno de historia que merece la pena descubrir durante una visita a este pueblo medieval del Ripollès.




 Una ruta pendiente: las cascadas del Torrent de la Masica y la Font de la Tosca

Nuestra idea inicial era hacer una ruta de senderismo muy conocida en Vallfogona de Ripollès, que lleva hasta dos rincones naturales muy bonitos:

  • Las cascadas del Torrent de la Masica

  • La Font de la Tosca

Sin embargo, la lluvia intensa y el terreno mojado nos hicieron decidir dejar la ruta para otra ocasión.

Pero esto también significa que tenemos una excusa perfecta para volver y descubrir estos saltos de agua que tanta gente recomienda.




 Despedida del pueblo con un vermut

Antes de terminar la visita hicimos una pequeña parada en un bar del pueblo para tomar un vermut .  El Bar Restaurant Cafetería el Forn  después del paseo bajo la lluvia.

A pesar del mal tiempo, la visita nos dejó muy buenas sensaciones. Vallfogona de Ripollès es uno de esos pueblos pequeños con mucho encanto, donde historia, naturaleza y tranquilidad se mezclan perfectamente.




🐾 Una escapada sencilla pero especial

A veces los viajes no salen exactamente como los habías planeado. Pero incluso en un día de lluvia, pasear por un pueblo medieval del Ripollès, con la niebla cubriendo las montañas y el sonido de la lluvia acompañando el paseo, tiene algo especial.

Nos despedimos de Vallfogona de Ripollès con la certeza de que volveremos pronto para completar la ruta hasta las cascadas… y seguir descubriendo más rincones de este bonito lugar.

Y por supuesto, Mila también volverá con nosotros.








Si conoces Vallfogona de Ripollès o has hecho la ruta hasta las cascadas del Torrent de la Masica y la Font de la Tosca, cuéntanos tu experiencia en los comentarios.
¡Nos encantará leer tus recomendaciones para nuestra próxima visita!



viernes, 23 de enero de 2026

Sant Joan de les Fonts: qué ver, volcanes, agua y un viaje medieval con perro en la Garrotxa

 




Visitar Sant Joan de les Fonts, en plena Zona Volcánica de la Garrotxa, es como cruzar un portal en el tiempo. Lava solidificada, puentes medievales, cascadas impresionantes y senderos que huelen a bosque húmedo. Y si además lo haces en pareja y viajando con perro, la experiencia se vuelve todavía más auténtica.

Nosotros llegamos como lo que somos: un matrimonio viajero acompañado de nuestra perrita Mila, dispuesta a olisquear cada rincón. Y Sant Joan de les Fonts no decepciona.


Qué ver en Sant Joan de les Fonts

Aunque es un pueblo pequeño, Sant Joan de les Fonts tiene mucho que ofrecer: patrimonio medieval, rutas volcánicas, saltos de agua y un entorno natural espectacular. Todo se puede recorrer tranquilamente a pie, disfrutando del ritmo pausado de la Garrotxa.



El monasterio de Sant Joan de les Fonts y su jardín aromático

Nuestra visita a Sant Joan de les Fonts comenzó en uno de los lugares con más peso histórico del pueblo: el Monasterio de Sant Joan de les Fonts, una joya del románico catalán fundada en el siglo XI por monjes benedictinos. Situado en un entorno tranquilo y rodeado de naturaleza, este monasterio marca el inicio perfecto para descubrir la esencia medieval de la Garrotxa.

El edificio está construido íntegramente con piedra volcánica, extraída del propio entorno, lo que le confiere un aspecto sobrio, robusto y muy integrado en el paisaje de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Sus muros gruesos, sus formas sencillas y la ausencia de ornamentos excesivos transmiten una sensación inmediata de calma y recogimiento, como si el tiempo aquí se hubiera detenido.

Un lugar clave en la historia de Sant Joan de les Fonts

Durante la Edad Media, el monasterio fue un importante centro religioso y social, alrededor del cual se fue desarrollando el actual pueblo. Los monjes benedictinos no solo se encargaban de la vida espiritual, sino que también gestionaban tierras, organizaban la vida agrícola y daban servicio a los habitantes de la zona. Este papel hizo que el monasterio fuera durante siglos uno de los núcleos más influyentes de la comarca.

Con el paso del tiempo, el conjunto monástico sufrió reformas y cambios, pero ha conservado su esencia románica y su valor patrimonial. En la actualidad, el monasterio forma parte del itinerario cultural de Sant Joan de les Fonts y puede visitarse como uno de los principales ejemplos de patrimonio histórico de la Garrotxa.


Un rincón mágico para recorrer en pareja y con perro

Este conjunto histórico es uno de los mejores ejemplos de patrimonio medieval en la Garrotxa y un punto imprescindible dentro de cualquier ruta por Sant Joan de les Fonts. Recorrerlo en pareja y con nuestra perrita Mila hizo que la experiencia fuera todavía más especial. Mientras nosotros disfrutábamos del paisaje y de la historia, ella parecía encantada

 explorando cada rincón, siempre con la curiosidad por delante.



El jardín aromático: una pausa para los sentidos

Justo detrás del monasterio se encuentra uno de los rincones más agradables y sorprendentes del recorrido: el jardín aromático de Sant Joan de les Fonts. Es un espacio pequeño, pero muy cuidado, pensado para pasear despacio y disfrutar con todos los sentidos.

Nada más bajar, los olores de las plantas aromáticas se hacen presentes: romero, lavanda, tomillo y otras hierbas mediterráneas se mezclan con el aroma húmedo de la tierra y la piedra volcánica. El contraste entre los perfumes naturales y el silencio del entorno crea una atmósfera especialmente relajante.

Paseábamos tranquilamente mientras Mila no paraba de olisquear cada rincón, fascinada por la variedad de aromas. La llevábamos con correa para respetar el espacio y los parterres, pero aun así parecía disfrutar tanto como nosotros. Es uno de esos lugares donde apetece detenerse unos minutos, sentarse y simplemente respirar.


Un rincón tranquilo para comenzar la visita

Hoy en día, tanto el monasterio como el jardín aromático son un espacio de disfrute cultural y natural, ideal para iniciar una visita por Sant Joan de les Fonts sin prisas. Es un lugar perfecto para conectar con la historia del pueblo, entender su relación con el entorno volcánico y entrar poco a poco en el ritmo pausado de la Garrotxa.


Para nosotros, este fue el inicio perfecto del viaje: un espacio sereno, cargado de historia, donde los sentidos se despiertan y el tiempo parece avanzar más despacio.


Camino al pueblo siguiendo el río Fluvià

Desde el monasterio iniciamos un paseo muy agradable hacia el pueblo. Durante todo el recorrido nos acompaña el río Fluvià, que serpentea entre la vegetación aportando frescor y un sonido constante de agua.

El camino es sencillo y perfecto para caminar sin prisas, ideal si viajas con perro o simplemente quieres disfrutar del entorno natural.



El puente medieval y la iglesia de Sant Joan de les Fonts

Uno de los rincones más fotogénicos y especiales que ver en Sant Joan de les Fonts es, sin duda, el conjunto formado por el puente medieval y la iglesia de Sant Joan de les Fonts. El río Fluvià fluye bajo el puente con un murmullo constante y, justo enfrente, la silueta de la iglesia se impone sobre el paisaje creando una escena que parece sacada de un cuento de la Edad Media.


Cruzar el puente medieval: un viaje al pasado

El puente medieval de Sant Joan de les Fonts, construido entre los siglos XIII y XIV, fue durante siglos una vía de paso fundamental para comunicar el pueblo con los caminos comerciales de la comarca. Su estructura de piedra volcánica, con arcos sólidos y un trazado ligeramente inclinado, refleja la importancia estratégica que tuvo este enclave dentro de la Garrotxa medieval.

Cruzar el puente histórico sobre el río Fluvià hoy sigue siendo una experiencia única en Cataluña. A cada paso, la piedra antigua desgastada bajo los pies y el sonido tranquilo del agua del río Fluvià hacen que el tiempo parezca ralentizarse, creando un momento mágico para viajeros y turistas.

Para nosotros, caminar por este puente medieval fue uno de esos momentos inolvidables en un viaje por España. Avanzábamos despacio, casi en silencio, como si no quisiéramos romper la magia del lugar. Mila, nuestra compañera de ruta, iba a nuestro lado, atenta, con la nariz pegada al suelo, oliendo siglos de historia y patrimonio cultural concentrados en cada piedra.

Durante unos segundos, la sensación es clara: parece que estás entrando en un cuento medieval, dejando atrás el presente para adentrarte en otro tiempo.


Iglesia de Nueva de Sant Joan de les Fonts: un rincón con alma medieval en la Garrotxa

Nada más cruzar el puente de Sant Joan de les Fonts, aparece ante nosotros una construcción que sorprende desde el primer momento. La Iglesia Nueva de Sant Joan de les Fonts se alza imponente junto al río, y no es raro que muchos visitantes , nosotros incluidos ,  piensen al verla por primera vez que se trata de un castillo 🏰.

Esta sensación se debe a su aspecto robusto, a la piedra volcánica con la que fue construida y a una arquitectura difícil de encasillar. Aunque presenta una clara influencia medieval, sus vidrieras de estilo gótico delatan que estamos ante un edificio mucho más moderno de lo que parece.


Historia y curiosidades de la iglesia

La iglesia fue construida entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en una época en la que en Olot y toda la comarca de la Garrotxa se empezaban a dejar atrás los estilos neoclásicos para dar paso a una arquitectura más historicista y ecléctica. Se reinterpretan estilos del pasado con una mirada moderna, y esta iglesia es un buen ejemplo de ello.


Un edificio con encanto… y cicatrices

Actualmente, la Iglesia Nueva de Sant Joan de les Fonts se encuentra en un estado de conservación bastante delicado.

Se cree que este deterioro puede estar relacionado con el uso de roca volcánica local en su construcción, un material muy característico de la zona pero más frágil con el paso del tiempo


 Muchas de sus vidrieras están dañadas y algunas partes de las paredes han sido tapiadas con ladrillo. 



Patrimonio y entorno

Esta iglesia está incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, y su entorno refuerza la sensación de estar en un lugar único. 
El puente, el río, la piedra volcánica y el silencio solo roto por el agua convierten la visita en una experiencia muy especial, ideal para quienes disfrutan de los rincones con historia y encanto.

Nada más cruzar el puente se encuentra la oficina de información turística, que en nuestro caso estaba cerrada al ser entre semana, un detalle a tener en cuenta si necesitas mapas o información adicional. Aun así, este rincón se disfruta perfectamente por libre, sin prisas, dejando que la magia del lugar haga el resto.



El Salto del Molí Fondo: una cascada sobre lava volcánica

Desde la oficina de turismo seguimos recto y, tras girar a la derecha, bajamos por unas escaleras que descienden hacia el río. El sonido del agua se va intensificando poco a poco hasta que, de repente, aparece ante nosotros el Salto del Molí Fondo, uno de los lugares más espectaculares que ver en Sant Joan de les Fonts.

La cascada tiene una caída de entre 15 y 20 metros, y su fuerza impresiona, especialmente después de épocas de lluvia, cuando el caudal del río Fluvià aumenta considerablemente. 

El agua se precipita con violencia sobre la roca volcánica, levantando una fina bruma que refresca el ambiente y crea un pequeño microclima húmedo que se nota en la piel nada más acercarse.


Pasear sobre lava junto a la cascada

Lo más impactante de este lugar es que el camino discurre sobre antiguas coladas de lava solidificada, procedentes de erupciones volcánicas de hace miles de años. Caminar por estas rocas negras, irregulares y pulidas por el paso del tiempo y del agua es una experiencia única en la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Avanzábamos despacio, disfrutando del contraste entre el estruendo del agua, el olor a roca húmeda y el verde intenso de la vegetación que ha ido colonizando el terreno volcánico. A pocos metros, la cascada ruge con fuerza, recordando constantemente la energía natural que ha modelado este paisaje.
Mila caminaba a nuestro lado algo más atenta de lo habitual. El ruido del agua la mantenía en modo vigilancia, con las orejas erguidas y la mirada curiosa. No estaba asustada, pero sí alerta, observando cada movimiento del entorno, como si quisiera asegurarse de que todo estaba bajo control. Aun así, no dejó de olisquear cada rincón, fascinada por la mezcla de agua, piedra y bosque.

El Molí Fondo: historia entre agua y lava

Junto a la cascada se encuentra el Molí Fondo, un antiguo molino harinero que aprovechaba la fuerza del agua para moler el grano. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando los molinos eran piezas clave para la economía local y el abastecimiento de las poblaciones cercanas.

La ubicación no es casual: el desnivel del terreno volcánico y la fuerza constante del agua permitían un funcionamiento eficiente del molino. Durante siglos, el Molí Fondo fue un punto de actividad diaria, donde vecinos acudían a moler cereal mientras el paisaje volcánico seguía transformándose lentamente.

El Molí Fondo en la actualidad

Hoy en día, el Molí Fondo forma parte del itinerario patrimonial y natural de Sant Joan de les Fonts, integrado en las rutas de senderismo de la Garrotxa. Aunque ya no cumple su función original, el edificio se conserva como elemento histórico y ayuda a entender la relación entre el ser humano y el entorno volcánico.

El conjunto del salto de agua, el molino y las coladas de lava convierte este rincón en uno de los mejores ejemplos de cómo naturaleza e historia conviven en la Garrotxa. Es un lugar que invita a detenerse, observar y sentir, perfecto para incluir en cualquier ruta por Sant Joan de les Fonts.

Antes de marcharnos, nos quedamos un rato contemplando la caída del agua. El ruido era hipnótico, casi meditativo. Mila, ya más tranquila, se sentó a nuestro lado, como si también ella entendiera que este rincón no es solo para ver, sino para vivirlo.



Ruta de las Tres Coladas: caminar sobre volcanes en la Garrotxa

Una de las experiencias imprescindibles es la Ruta de las Tres Coladas, una de las rutas más conocidas de Sant Joan de les Fonts.
La ruta se encuentra en el municipio de Sant Joan de les Fonts, muy cerca de Olot, dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
Es una ruta ideal para familias, amantes de la naturaleza y para quienes desean conocer la geología volcánica de Cataluña de forma sencilla y accesible.
Este itinerario permite descubrir un espectacular paisaje volcánico, formado por antiguas coladas de lava procedentes de los volcanes del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
El contraste entre la roca negra y el verde del bosque es espectacular.

El sendero atraviesa tres coladas de lava superpuestas, de distintas épocas y tonalidades, mostrando cómo la vegetación ha ido colonizando el terreno volcánico. 
El recorrido discurre junto al río Fluvià, atravesando antiguos flujos de lava solidificada que datan de miles de años.
Caminar por aquí es una experiencia sensorial completa.
El crujido bajo los pies, el olor a tierra húmeda, la frescura del aire y la sensación de estar literalmente caminando sobre volcanes.
 Si viajas con perro, es una ruta ideal para ir a su ritmo y disfrutar sin prisas.



Dónde comer en Sant Joan de les Fonts con perro

Aviso importante: no hay muchas opciones para comer, y menos aún si viajas con mascota.

Nosotros comimos en el Bar de la Piscina Municipal, situado en una primera planta. Tiene una terraza amplia y tranquila, con vistas a un campo de fútbol y las montañas de la Garrotxa al fondo. Nos dejaron comer con Mila sin problema y, detalle que nos encantó, le trajeron un bol de agua sin pedirlo.

Repetimos para cenar, aunque conviene tener en cuenta que cierran temprano.



La Casa Fuerte de Juvinyà

Otro punto imprescindible que ver en Sant Joan de les Fonts es la Casa Fuerte de Juvinyà, considerada una de las casas fortificadas más antiguas de Cataluña, documentada desde el siglo XII. Se trata de un edificio medieval singular que combina funciones defensivas y residenciales, típico de la arquitectura feudal catalana.

Su aspecto recuerda al de un pequeño castillo, con foso, gruesos muros de piedra y torre defensiva, lo que permite imaginar cómo era la vida en esta zona durante la Edad Media. El conjunto se integra perfectamente en el paisaje volcánico de la Garrotxa, reforzando la sensación de viaje en el tiempo.

Durante nuestra visita, la Casa Fuerte de Juvinyà estaba abierta al público y pudimos subir por una estrecha escalera de caracol hasta lo alto de la torre. Desde allí se obtienen vistas panorámicas del casco urbano de Sant Joan de les Fonts y del entorno volcánico, un punto perfecto para hacer fotos y contemplar el paisaje con calma. Por un momento nos sentimos como auténticos señores feudales vigilando sus dominios, con Mila como guardiana oficial del lugar.

Uso actual de la Casa Fuerte de Juvinyà

En la actualidad, la Casa Fuerte de Juvinyà funciona como espacio cultural y expositivo, acogiendo exposiciones temporales, actividades culturales y propuestas relacionadas con la historia medieval y el patrimonio local. También se utiliza como punto de divulgación histórica, ayudando a entender mejor la evolución del territorio dentro de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Su visita es breve pero muy interesante, y encaja perfectamente dentro de un recorrido a pie por el pueblo. Además, su acceso gratuito o de bajo coste (según exposiciones) la convierte en una parada muy recomendable para quienes buscan qué ver en Sant Joan de les Fonts sin prisas.



Dónde dormir en Sant Joan de les Fonts

Encontrar alojamiento en Sant Joan de les Fonts es sencillo si buscas tranquilidad y contacto con la naturaleza. El pueblo cuenta con hoteles pequeños, pensiones y casas rurales, muchas de ellas perfectas para una escapada en la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Si viajas con mascota, también hay alojamientos pet friendly en Sant Joan de les Fonts, una gran ventaja para quienes recorremos la Garrotxa con perro.

Nosotros nos alojamos en la Pensión L’Estada, una opción sencilla, cómoda y con buena relación calidad-precio. Es un alojamiento pet friendly, ideal para viajar con perro, ya que no pusieron ningún problema por venir con nuestra perrita Mila. 

No buscábamos lujos, sino un lugar tranquilo donde dormir en Sant Joan de les Fonts, descansar bien y reponer fuerzas tras un día explorando rutas volcánicas, cascadas y el casco histórico del pueblo.

Su ubicación es perfecta para moverse a pie por Sant Joan de les Fonts y descubrir los principales puntos de interés sin necesidad de coche, lo que la convierte en una opción muy práctica para una escapada rural por la Garrotxa.



Consejos para visitar Sant Joan de les Fonts con perro

  • Lleva siempre correa en zonas urbanas y jardines.

  • En rutas volcánicas, revisa las almohadillas, ya que la roca puede ser rugosa.

  • Evita las horas de más calor en verano.

  • Lleva agua suficiente, aunque el entorno es fresco.


Preguntas frecuentes sobre Sant Joan de les Fonts

¿Se puede visitar Sant Joan de les Fonts con perro?

Sí, es un destino muy recomendable para viajar con perro. Hay rutas, paseos fluviales y terrazas donde son bienvenidos.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Sant Joan de les Fonts?

Con medio día o un día completo puedes recorrer los puntos principales con calma.

¿Es difícil la Ruta de las Tres Coladas?

No, es una ruta fácil y apta para la mayoría de personas, ideal para hacerla tranquilamente.



Sant Joan de les Fonts, esencia volcánica de la Garrotx


Sant Joan de les Fonts es un destino perfecto si buscas naturaleza, historia, volcanes y tranquilidad. Forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, una región única en Europa.

Nosotros nos fuimos con la sensación de haber vivido algo muy especial.
Y Mila… cansada, feliz y con la nariz llena de recuerdos.

 " Sant Joan de les Fonts es paisaje, calles tranquilas y vida de pueblo " . 🐾🌋







! Buen viaje siempre !









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