Esta Semana Santa 2026 hicimos una ruta del exilio español, inspirados por el libro "La maternidad de Elna " de Assumpta Montellá . Seguimos los pases de los exiliados que cruzaron los Pirineos hacia Francia tras la Guerra Civil. Portbou, en la frontera con Francia, fue una parada imprescindible: un pueblo donde la memoria histórica y la belleza natural se entrelazan de forma única.Pasear por sus calles estrechas, sentir el murmullo del mar y observar cada edificio nos hizo comprender la importancia de recordar, para no olvidar.
Iglesia de Santa María: historia, arte y vistas al mar
Nuestra primera parada fue la iglesia de Santa María, un templo neogótico diseñado por Joan Martorell i Montells.Esta hermosa iglesia data del año 1878. La orden de construirla fue llevada a cabo por la compañía de los ferrocarriles y orquestada por el arquitecto Joan Martorell. Es de estilo neogótico.
Estación internacional del tren: el histórico nudo de comunicaciones
Bonita y pintoresca , la estación internacional de Portbou .
Memorial Walter Benjamín y cementerio: memoria viva con vistas al Mediterráneo
¿Quién fue Walter Benjamín y por qué es tan importante?
Walter Benjamín fue un filósofo, ensayista y crítico cultural alemán, considerado hoy una de las figuras más influyentes del pensamiento del siglo XX. Nacido en 1892, vivió una época marcada por grandes cambios y conflictos en Europa, lo que influyó profundamente en su obra, centrada en la historia, el arte, la memoria y la sociedad moderna.
Judío y perseguido por el régimen nazi, Benjamín emprendió un duro camino de exilio huyendo de la Alemania de Adolf Hitler. En 1940, tras cruzar los Pirineos con la esperanza de continuar su huida hacia Portugal y Estados Unidos, llegó a Portbou. Allí, ante la amenaza de ser devuelto a Francia y caer en manos nazis, decidió poner fin a su vida.
Hoy, su historia convierte a Portbou en un lugar clave de la ruta del exilio, un punto donde la filosofía, la historia y la memoria se encuentran. Su legado sigue vivo en sus textos y en espacios como el memorial que lleva su nombre, recordándonos la importancia de pensar críticamente el pasado para comprender el presente.

Luego subimos al cementerio de Portbou, donde se encuentra la tumba de Walter Benjamín . Hoy, su tumba y el memorial dedicado a su figura recuerdan a todos los exiliados que, como él, cruzaron estas montañas en busca de libertad.


Callejear por el casco antiguo: el alma de Portbou

Comer en Casa David Restaurant : gastronomía local y bienvenida a mascotas
Para comer, elegimos Casa David Restaurant , donde disfrutamos del menú del día: comida rica, productos locales de la Costa Brava y precio razonable. Nos prepararon enseguida una mesa en la parte del bar, que admite mascotas, mientras que el comedor interior no lo permite. Comer allí fue un momento cercano y agradable, perfecto para recargar energías antes de seguir explorando Portbou.Playas y calas de Portbou: relax, naturaleza y desconexión
Entre rocas y Mediterráneo, encontramos pequeños paraísos en Portbou.
Aquí el tiempo se detiene: solo mar, naturaleza y la tranquilidad de Portbou.
La playa urbana, con bandera azul desde 2014, es ideal para relajarse, mientras que calas más aisladas como Claper, Tres Platgetes o la playa del Pi ofrecen rincones espectaculares.
Nosotros disfrutamos del paisaje y del puerto; en otra visita ampliaremos la ruta para practicar kayak, navegación y pesca deportiva, descubriendo aún más la Costa Brava desde Portbou.
Senderismo y rutas pendientes: historia y naturaleza en los Pirineos
Paseando por Portbou, donde el mar fue testigo de tantas historias.
Portbou, el último pueblo de los Pirineos, ofrece rutas históricas y naturales que quedan pendientes: antiguos búnkeres fronterizos y senderos del exilio que permiten conectar aún más con la historia y la memoria del lugar.
Paseo marítimo y atardecer: el cierre perfecto
Descubriendo el paseo marítimo de Portbou, uno de los rincones más especiales de la Costa Brava.
Entre la Tramontana y el Mediterráneo, encontramos momentos que se quedan para siempre.
Sentados allí, con el viento de la Tramontana y el sonido de las olas, comprendimos que Portbou no es solo un destino turístico: es un lugar para sentir, reflexionar y recordar, donde la historia y la vida cotidiana conviven de manera única.
Portbou hoy: memoria, turismo y vida local
Hoy, Portbou es un equilibrio entre memoria histórica, turismo y vida local. Sus calles, el puerto y las calas mantienen la esencia marinera, mientras que el Memorial Walter Benjamín y la tumba en el cementerio recuerdan que cada rincón guarda una historia.
En definitiva, Portbou hoy es mar, montaña, historia y vida, un destino donde la memoria convive con el presente y donde cada visita invita a descubrir nuevas rutas y rincones de la Costa Brava y la ruta del exilio.
!!Buen Viaje !!























































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