Día 2 en Lisboa: Belém, el Tajo y la Lisboa más moderna (con nuestra perrita Mila)
Nuestro segundo día en Lisboa comenzó con la emoción de seguir descubriendo la ciudad, esta vez explorando Belém, el río Tajo y la Lisboa más moderna, siempre acompañados por nuestra inseparable perrita Mila, y disfrutando de la ciudad en familia: nosotros, nuestro hijo mayor y nuestra compañera canina.Comer junto al río: desayuno con vistas
Empezamos el día en la zona del puerto, frente a la playa, en un paseo marítimo lleno de restaurantes.Frente a nosotros se alza majestuoso el Puente 25 de Abril, recordándonos que Lisboa siempre sorprende con sus panorámicas.
Nos acercamos al Muelle de las Columnas, una zona preciosa con terrazas y tumbonas donde paramos un momento para contemplar el río y dejar que Mila olisquee la brisa marina.Plaza del Comercio y la Rua Augusta
De camino al centro, llegamos a la Plaza del Comercio .
Tranvías históricos pasan justo al lado, mientras turistas y lisboetas se mezclan entre terrazas y cafeterías. Pasamos bajo el Arco de la Rua Augusta, monumental y grandioso.

Picnic y snacks en las terrazas junto al Tajo

En Belém decidimos disfrutar de un plan de comida informal, sin entrar a restaurantes. Nos sentamos en una de las terrazas junto al río Tajo, compramos patatas fritas y otros snacks rápidos y nos dejamos llevar por el ambiente relajado de la zona.
Mila descansaba a nuestros pies, oliendo la brisa atlántica mientras nosotros contemplábamos los trasatlánticos pasar lentamente. Comer al aire libre, con la familia y nuestra perrita a nuestro lado, nos permitió disfrutar de un momento sencillo, agradable y muy lisboeta, ideal para recargar energía antes de seguir explorando Belém.
Belém: historia y dulces que son casi un ritual
Monasterio de los Jerónimos


Cerca, pasamos por el Museo de Arte Contemporáneo y Centro de Arquitectura de Lisboa . Frente a una plaza con fuentes y patos que llamaron la atención de Mila.
Monumento a los Descubridores y paseo junto al río
Cruzamos bajo un túnel y llegamos al Monumento a los Descubridores.Despedida: Lisboa moderna y regreso
De vuelta en tren al centro, paseamos por la zona comercial, animada y agradable.
Nos detenemos en la famosa Calle Rosa a tomar helados y caminamos sin prisa, disfrutando de cada rincón con ojos de turistas curiosos.Visitamos nuevamente la Catedral de Lisboa (Sé), imponente, con tranvías pasando justo delante. Teníamos pensado subir al famoso tranvía 28, pero al verlo abarrotado decidimos seguir caminando. Lisboa se disfruta mejor a pie, y cada calle nos regala pequeñas sorpresas.Comprar souvenirs en Lisboa es llevarse un pedacito de la ciudad.
Cuando el sol empieza a caer por la tarde, Lisboa se transforma: sus calles vibran con un ambiente único que enamora a cualquier viajero.
Caminamos por el paseo junto al río, observando el Parque das Nações, con su diseño amplio y luminoso, y nos detenemos frente al Oceanario , uno de los acuarios más grandes de Europa, cuya fachada y entorno transmiten una sensación de modernidad y dinamismo.
Mila, siempre curiosa, explora cada rincón mientras nosotros disfrutamos de un último vistazo a la Lisboa contemporánea, un cierre perfecto para nuestra visita y un recordatorio de que esta ciudad siempre sorprende, combinando pasado y presente de manera única.Al salir de Lisboa , cruzamos el Puente 25 de Abril, “hermano gemelo” del de San Francisco, felices de haber recorrido los dos puentes más icónicos de la ciudad.
Nos despedimos de Lisboa con la certeza de que nos ha encantado: antigua y moderna, bohemia y elegante, con magia en cada rincón. Y tenemos claro: volveremos. Esta ciudad quedará para siempre en nuestro recuerdo.
! Buen viaje siempre !
Para conocer cómo empezó nuestra aventura en Lisboa, descubre el Día 1, donde recorrimos plazas, miradores y el Castillo de San Jorge junto a Mila.
👉 Vuelve al inicio de la ruta: Día 1 en Lisboa












































