Besalú, paso a paso: cómo vivimos este pueblo medieval en pareja (y con nuestra perrita Mila)
Hay sitios que, nada más llegar, te obligan a bajar el ritmo. Besalú es uno de ellos. No importa cuántas fotos hayas visto antes: cuando estás allí, caminando, escuchando tus pasos sobre la piedra y viendo cómo el pueblo se abre ante ti, entiendes por qué está considerado uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña.
Nuestra visita a Besalú fue tranquila, sin horarios cerrados, en pareja y con nuestra perrita Mila, lo que hizo que lo recorriéramos con más calma todavía. En este artículo quiero contarte cómo lo vivimos nosotros, siguiendo un recorrido lógico, con datos históricos reales, curiosidades y muchos detalles que hacen que apetezca venir y perderse por sus calles.
Llegamos a Besalú en coche y, antes incluso de ver el casco antiguo, ya tuvimos una primera buena sensación: aparcar aquí no fue un problema. Dejamos el coche en un gran descampado gratuito situado detrás del conocido restaurante buffet de Besalú, una zona amplia donde también aparcan autobuses. Hay parkings de pago más cerca del centro, pero este nos pareció perfecto para empezar la visita sin estrés y sin gastar dinero.
Qué ver en Besalú: llegada y primer paseo por el pueblo
Antes de entrar en Besalú, pasamos junto al tren turístico, una opción cómoda para quienes prefieren un recorrido guiado. Desde allí, el tren se adentra en el casco histórico y recorre sus calles más emblemáticas.Nosotros, sin embargo, optamos por pasear y recorrer Besalú a pie, la mejor forma de descubrir con calma cada rincón de este pueblo medieval de Girona.
Nada más llegar, encontramos la Oficina de Turismo de Besalú, un punto perfecto para recoger información y mapas. A pocos pasos aparece uno de los grandes iconos del pueblo: el Puente Medieval de Besalú, la impresionante entrada al casco antiguo y uno de los lugares más fotografiados de Cataluña.
Cruzar este puente es como viajar en el tiempo y marca el inicio de un paseo inolvidable por uno de los pueblos más bonitos de España.
Desde aquí, con Mila ya lista para la aventura, caminamos apenas unos minutos… y de repente lo vimos.El Puente Medieval de Besalú: el momento en que empieza el viaje
Este puente, construido entre los siglos XI y XII, es de estilo románico y cruza el río Fluvià. Tiene una forma irregular, con varios arcos desiguales, y una torre fortificada en el centro que antiguamente servía para controlar el acceso a la ciudad. En la Edad Media, entrar por aquí significaba entrar en un lugar con poder, comercio y normas.Mientras lo cruzábamos, pensaba en todo lo que habría visto este puente: comerciantes llegando con mercancías, viajeros, campesinos, soldados…
Hoy solo hay turistas y cámaras, pero la sensación de estar cruzando una frontera en el tiempo sigue ahí.
Cruzar la puerta y dejar atrás el presente
Al final del puente se atraviesa la antigua puerta de entrada al casco histórico, y aquí ocurre algo curioso: el ruido moderno desaparece casi de golpe. Entras en Besalú medieval, sin filtros.
Besalú fue capital del Condado de Besalú, uno de los más importantes de la Cataluña medieval entre los siglos X y XII. Esa importancia se nota enseguida en el trazado del pueblo y en la cantidad de edificios históricos que se conservan.
Nada más entrar empezamos a ver tiendas a ambos lados de la calle. Hoy venden productos artesanos, recuerdos, embutidos y dulces, pero antiguamente aquí trabajaban mercaderes, zapateros, herreros y comerciantes. Es muy fácil imaginarlo si te paras un momento y miras alrededor.Pasear sin rumbo por calles que llevan siglos ahí
No seguimos un mapa estricto. Preferimos dejarnos llevar por las calles empedradas, subiendo y bajando pequeñas pendientes, parándonos cada poco. Besalú es perfecto para esto.Las casas de piedra, las ventanas pequeñas, los arcos y los pasadizos no están ahí por casualidad. Todo responde a una lógica medieval: protegerse, aprovechar el espacio dentro de las murallas y adaptarse al terreno.Siguiendo el Carrer del Pont Vell, el paseo nos lleva de forma natural hasta la Plaça de la Llibertat de Besalú, el auténtico corazón del pueblo y uno de los lugares con más ambiente de este precioso pueblo medieval de Girona. Rodeada de fachadas de piedra, arcos porticados y calles empedradas, esta plaza es una parada imprescindible para quienes buscan qué ver en Besalú y disfrutar con calma de uno de los rincones con más encanto de Cataluña.
Con Mila íbamos atentos, porque no todos los espacios permiten perros, pero pasear por el exterior ya es una experiencia completa. Ella disfrutaba de nuevos olores y nosotros de esa sensación de estar caminando por un lugar auténtico, no preparado solo para el turismo rápido.
Un mirador con el puente de fondo
La plaza, la iglesia y una pausa necesaria
Seguimos caminando por las calles empedradas de Besalú, dejándonos llevar sin prisas .
Hasta llegar a la Iglesia de Sant Vicenç de Besalú, uno de los grandes ejemplos del románico catalán.
Construida en el siglo XII, esta iglesia fue durante siglos la parroquia principal del pueblo.Desde la iglesia continuamos el paseo hasta una de las plazas más animadas de Besalú .Donde se alza el imponente Monasterio de San Pedro de Besalú (Monestir de Sant Pere). Este antiguo monasterio benedictino, también de origen románico, es uno de los lugares más emblemáticos del casco antiguo y una visita imprescindible en cualquier ruta por Besalú.
El Monasterio de Sant Pere, fundado en el siglo X, fue uno de los centros religiosos más influyentes de la zona. Su iglesia románica conserva arcos de medio punto y capiteles tallados que cuentan historias bíblicas y símbolos medievales.
Frente a él encontramos varias terrazas, y aunque el cielo estaba nublado y amenazaba lluvia, decidimos sentarnos a comer allí mismo. Fue todo un acierto. Disfrutamos de una comida tranquila en la terraza, acompañados de nuestra perrita, observando cómo la vida del pueblo seguía su curso. Viajar con perro por Besalú a veces implica renunciar a algunos planes, pero también te regala momentos como este: comer sin prisas, al aire libre, rodeados de historia, y saboreando el viaje de una forma mucho más consciente.
Sant Pere, casas nobles y poder medieval
Seguimos caminando y nos encontramos con más historia concentrada en pocos metros.
También llama la atención la Casa Cornellà, ejemplo perfecto de arquitectura civil románica. No todo en Besalú era religioso: las familias influyentes también dejaron huella en el urbanismo y en la decoración de sus casas.
La Cúria Reial, de estilo gótico, recuerda que Besalú fue un centro administrativo importante, donde se tomaban decisiones políticas y judiciales que afectaban a toda la comarca.
El pasado judío de Besalú: una historia poco conocida
Uno de los grandes tesoros históricos de Besalú es su importante pasado judío. Durante los siglos XII y XIII, la comunidad judía tuvo un papel clave en la economía y la cultura del pueblo.Aquí se conserva uno de los lugares más singulares: el Mikveh de Besalú, un baño ritual judío del siglo XII, excavado en la roca y alimentado por agua natural. Es único en España y es un ejemplo extraordinario de cómo la comunidad judía vivía y practicaba su fe.Aunque no entramos al interior, saber que estás caminando junto a un lugar tan especial hace que el paseo tenga todavía más sentido.
Consejos prácticos para visitar Besalú
Si quieres aprovechar al máximo tu visita a Besalú, aquí van algunos consejos que nosotros aplicamos:
Hora ideal para llegar: por la mañana temprano o a primera hora de la tarde para evitar multitudes.
Fotografía: no te pierdas el mirador con vistas al puente, y pasea también por el puente mismo para fotos icónicas.
Con perro: Besalú es muy cómodo para pasear al aire libre; lleva correa y agua. Muchas terrazas permiten perros.
Ropa y calzado: calles empedradas y pendientes suaves, zapatos cómodos son imprescindibles.
Tiempo estimado de visita: 2-3 horas para ver los principales monumentos, pero merece la pena pasar más tiempo explorando callejones y rincones escondidos.
Monumentos recomendados: Puente Medieval, Iglesia de Sant Vicenç, Monasterio de Sant Pere, Mikveh y Casa Cornellà.
Volver al puente y cerrar el círculo
Poco a poco, volvimos hacia el puente medieval. Cruzarlo de nuevo, esta vez de salida, fue casi tan especial como la entrada.Besalú no es solo un pueblo bonito. Es un lugar donde la historia no está encerrada en un museo, sino que se camina, se toca y se respira. Un sitio perfecto para una escapada en pareja, una visita tranquila o un viaje diferente por Cataluña.
Si te gustan los pueblos medievales, la historia viva y los lugares con alma, Besalú es una visita que no se olvida.
! Buen viaje siempre !





















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