domingo, 12 de abril de 2026

Un viaje por la memoria del exilio español y la historia de la Maternidad de Elna ( Elna - Argeles Sur Mer - Francia )

 


Esta ruta nace de un libro y de una necesidad de recordar.

El libro es La maternidad de Elna, de Assumpta Montellà, una obra que rescata una de las historias más humanas y luminosas del exilio tras la Guerra Civil española. Y el camino nos lleva a dos lugares muy concretos del sur de Francia: Elne y Argelès-sur-Mer.

No es solo una excursión. Es una ruta de memoria. Pero también es un viaje bonito, lento, de los que se hacen mirando el paisaje y dejando que el pasado y el presente convivan sin prisa.



🏛️ Elne: donde la historia se convierte en cuidado

La Maternidad de Elna: un refugio en medio del exilio

Empezamos en Elne, un pueblo tranquilo del Rosellón que guarda uno de los lugares más conmovedores de la historia del exilio español: la Maternitat d'Elna.

Aquí nacieron cientos de niños y niñas refugiados tras la Guerra Civil Española.
Aquí, durante los años más duros de la Segunda Guerra Mundial, la enfermera suiza Elisabeth Eidenbenz creó un refugio para mujeres embarazadas refugiadas. 

Un espacio que ayuda a comprender el drama del exilio republicano.
Muchas de ellas habían cruzado la frontera huyendo del franquismo.

En este lugar nacieron bebés en condiciones de dignidad, cuidado y esperanza, cuando alrededor solo había guerra, campos de internamiento y desesperación.

Un refugio de dignidad para muchas madres del exilio republicano.


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Un lugar imprescindible para entender una parte de nuestra historia.

Recordar a Elisabeth Eidenbenz es rendir homenaje a una mujer que dedicó su vida a ayudar a quienes más sufrían. Gracias a su valentía y humanidad, cientos de mujeres refugiadas pudieron dar a luz en condiciones dignas en la Maternidad de Elna, en medio del exilio y la dureza de la Guerra Civil Española.

Su labor salvó vidas y dejó un ejemplo inolvidable de solidaridad, esperanza y compromiso humano que todavía hoy sigue emocionando.

La historia se siente en cada rincón de este lugar.

Visitar la Maternidad de Elna, como propone el libro de Assumpta Montellà, es entrar en una historia real donde la humanidad resistió incluso en los momentos más oscuros.



Pasear por Elne: piedra, silencio y luz suave

Después de la visita, Elne invita a caminar sin mapa:

Un lugar perfecto para detenerse y disfrutar del patrimonio histórico.
Pasear por Elna y descubrir su catedral es viajar al pasado.
La Catedral de Elna, situada en el sur de Francia, es uno de los grandes tesoros históricos del Rosellón. Construida entre los siglos XI y XIV, destaca por su estilo románico y gótico, y especialmente por su precioso claustro de mármol, considerado uno de los más bonitos de la región.

Además de su valor arquitectónico, Elna ha sido durante siglos un lugar estratégico y muy ligado a la historia catalana y mediterránea. Pasear por la catedral y sus alrededores es viajar al pasado entre piedra, silencio y vistas espectaculares.

Recomendamos mucho su visita no solo por su belleza y tranquilidad, sino también porque complementa perfectamente la ruta histórica de la Maternidad de Elna y el exilio republicano. Un lugar con mucho encanto que merece una parada.



🚗 Camino hacia el mar: de Elne a Argelès-sur-Mer

El trayecto entre Elne y Argelès-sur-Mer es corto, pero merece la pena hacerlo despacio.

Es un camino que atraviesa el paisaje del sur de Francia:

  • Viñedos del Rosellón

  • Pequeñas carreteras rurales

  • Vistas a los Pirineos

  • El Mediterráneo acercándose poco a poco

Es el tipo de trayecto que conecta con el espíritu del viaje: no ir rápido, sino ir sintiendo , degustando .



🌊 Argelès-sur-Mer: la playa donde la historia dejó huella

El exilio republicano en Argelès-sur-Mer (1939)

Llegamos a la costa.

Pasear por esta playa invita a reflexionar sobre todo lo que ocurrió aquí en 1939.
Mar, arena e historia se mezclan en Argelès-sur-Mer.
Hoy es un lugar tranquilo, aunque aquí se vivieron momentos muy duros del exilio republicano.
Hoy Argelès-sur-Mer es un destino de vacaciones, luz y playa. Pero esta misma arena fue escenario de uno de los capítulos más duros del exilio español.


En 1939, tras la derrota de la República, miles de personas cruzaron los Pirineos en lo que se conoce como la Retirada. Muchos acabaron internados en el Camp d'Argelès-sur-Mer, un campo improvisado directamente sobre la playa, sin refugio, sin condiciones, sin nada.

El viento del mar era el mismo. Pero la vida era otra.



Un pequeño monumento frente al mar

Mientras paseas por la playa actual, luminosa y abierta, aparece un gesto mínimo pero lleno de significado:

Una piedra conmemorativa que recuerda a los exiliados españoles.

No es un monumento grandioso.
Es un susurro.

Y en ese contraste entre el presente feliz y el pasado duro es donde esta ruta se vuelve profundamente humana.



🏖️ Hoy: una playa para caminar, respirar y disfrutar

Y sin embargo, Argelès-sur-Mer es hoy un lugar precioso para pasear:

Hoy es un lugar tranquilo, aunque aquí se vivieron momentos muy duros del exilio republicano.
Aquí la vida ha vuelto a ocupar el espacio, sin borrar la memoria.
Se puede caminar, sentarse frente al mar y simplemente estar. Y en ese estar, también recordar.





⚰️ Cementerio de los españoles: silencio y respeto

La última parada de esta parte del viaje es el Cimetière des Espagnols d'Argelès-sur-Mer.

Un lugar sencillo, sin artificios, donde descansan algunos de los exiliados que no sobrevivieron al frío, al hambre y a la incertidumbre de 1939.

No es un lugar para el turismo rápido.

Es un lugar para detenerse.

Para pensar en las historias que no salieron en los libros, pero que forman parte de nuestra memoria colectiva.



🌅 Final del camino: cuando viajar es también recordar

Esta ruta entre Elne y Argelès-sur-Mer, inspirada en La maternidad de Elna de Assumpta Montellà, no es solo un itinerario.

Es una forma de mirar el pasado sin apartar la vista.

Es caminar por lugares donde ocurrió la historia del exilio español, pero también por paisajes que hoy invitan a disfrutar del presente.

Porque esa es la esencia de esta ruta:
recordar sin dejar de vivir.

Y quizá, al final, eso es lo que nos enseña el libro… y el camino.



✍️ Elpata-rutas blogspot.com
Rutas con memoria, paisaje y emoción















lunes, 6 de abril de 2026

Portbou: mar, historia y memoria en la Costa Brava

 

Esta Semana Santa 2026 hicimos una ruta del exilio español, inspirados por el libro "La maternidad de Elna " de Assumpta Montellá . Seguimos los pases de los exiliados que cruzaron los Pirineos hacia Francia tras la Guerra Civil. Portbou, en la frontera con Francia, fue una parada imprescindible: un pueblo donde la memoria histórica y la belleza natural se entrelazan de forma única.

Pasear por sus calles estrechas, sentir el murmullo del mar y observar cada edificio nos hizo comprender la importancia de recordar, para no olvidar.



Iglesia de Santa María: historia, arte y vistas al mar

Nuestra primera parada fue la iglesia de Santa María, un templo neogótico diseñado por Joan Martorell i Montells. 
Esta hermosa iglesia data del año 1878. La orden de construirla fue llevada a cabo por la compañía de los ferrocarriles y orquestada por el arquitecto Joan Martorell. Es de estilo neogótico.
Ubicada cerca de la estación del tren de Portbou.
Su uso de origen, era dar servicio religioso a los trabajadores ferroviarios, que residían en Portbou.
Aunque en la actualidad es difícil de observar, una iglesia con vistas a las vías del tren.

Dentro, admiramos la imagen de la Virgen esculpida por Frederic Marès, hijo predilecto de Portbou. Pasear por este templo nos hizo sentir cómo la historia, el arte y la tradición local se funden con el paisaje mediterráneo.

Desde la playa, su imponente fachada domina la bahía y transporta al visitante al final del siglo XIX, cuando Portbou crecía gracias al ferrocarril y al comercio fronterizo.



Estación internacional del tren: el histórico nudo de comunicaciones

A pocos pasos, la estación internacional de Portbou nos sorprendió con su gran marquesina de cristal y hierro.
Bonita  y pintoresca , la estación internacional de Portbou .
 En el interior, una serie de fotografías nos muestra la transformación de la estación y el pueblo (en su mayoría ferroviarios) a lo largo de los años.
 Caminar por sus andenes es viajar en el tiempo y recordar cómo este pueblo se convirtió en punto clave para viajeros y exiliados.
Triste ver como una estación tan importante para la península Ibérica como la estación de Portbou, éste sumida en un decrépito olvido, abandono y dejadez.
Esta estación fue durante muchos años el enlace con Europa y en ella debías cambiar de tren para cambiar de ancho de vía.
Era una zona donde existía control sanitario y donde la gente estaba muchas pero que muchas horas y hoy vive en el olvido.
Construida en 1929, simboliza la conexión histórica de Portbou con Europa y su papel como puerta de entrada a España .



Memorial Walter Benjamín y cementerio: memoria viva con vistas al Mediterráneo

Visitar el Memorial Walter Benjamín fue uno de los momentos más sobrecogedores.

¿Quién fue Walter Benjamín y por qué es tan importante?

Walter Benjamín fue un filósofo, ensayista y crítico cultural alemán, considerado hoy una de las figuras más influyentes del pensamiento del siglo XX. Nacido en 1892, vivió una época marcada por grandes cambios y conflictos en Europa, lo que influyó profundamente en su obra, centrada en la historia, el arte, la memoria y la sociedad moderna.

Judío y perseguido por el régimen nazi, Benjamín emprendió un duro camino de exilio huyendo de la Alemania de Adolf Hitler. En 1940, tras cruzar los Pirineos con la esperanza de continuar su huida hacia Portugal y Estados Unidos, llegó a Portbou. Allí, ante la amenaza de ser devuelto a Francia y caer en manos nazis, decidió poner fin a su vida.

Hoy, su historia convierte a Portbou en un lugar clave de la ruta del exilio, un punto donde la filosofía, la historia y la memoria se encuentran. Su legado sigue vivo en sus textos y en espacios como el memorial que lleva su nombre, recordándonos la importancia de pensar críticamente el pasado para comprender el presente.

Mar, silencio y memoria… como si aún susurrara: “El pasado lleva consigo un índice secreto que lo remite a la redención.” 
-Walter Benjamín
Frente a estas vistas, resuenan sus palabras: “La historia la escriben los vencedores.” 
-Walter Benjamín
  • La escalera de acero que se sumerge en el mar termina en una ventana que invita a reflexionar sobre la vida del filósofo y de los exiliados europeos que cruzaron los Pirineos.
    Mar, silencio y memoria… como si aún susurrara: “El pasado lleva consigo un índice secreto que lo remite a la redención.” 
    - Walter Benjamín

    Luego subimos al cementerio de Portbou, donde se encuentra la tumba de Walter Benjamín .           

    Hoy, su tumba y el memorial dedicado a su figura recuerdan a todos los exiliados que, como él, cruzaron estas montañas en busca de libertad.

    Un lugar para recordar, reflexionar y no olvidar: la tumba de Walter Benjamín en Portbou.
    Las vistas al Mar Mediterráneo desde allí son espectaculares: el azul profundo se mezcla con los acantilados y crea un escenario único para la memoria y la contemplación.
    Entre mar y memoria, el cementerio de Portbou nos regaló uno de los momentos más sobrecogedores del viaje.
    Las vistas desde el cementerio de Portbou son sobrecogedoras: mar infinito, silencio y memoria.

    Estar allí, con la Tramontana soplando, nos hizo sentir el peso histórico del exilio y la libertad que muchos buscaban.



    Callejear por el casco antiguo: el alma de Portbou

    Entre lo antiguo y lo contemporáneo: detalles como este grafiti hacen diferente a Portbou.
    Un pueblo donde el horizonte siempre es azul: Portbou.
    Callejear por el interior de Portbou es descubrir su esencia más auténtica, lejos del bullicio de la playa.
    Da igual por dónde vayas… en Portbou siempre acabas mirando al mar.
    El casco antiguo de Portbou nos invitó a pasear despacio. Sus calles estrechas, pequeñas tiendas y cafeterías con encanto nos acercaron a la vida cotidiana del pueblo. Nuestra perrita Mila también disfrutó explorando cada rincón, como si ella también descubriera la historia que se respira en este lugar.



    Comer en Casa David Restaurant : gastronomía local y bienvenida a mascotas

    Para comer, elegimos Casa David Restaurant , donde disfrutamos del menú del día: comida rica, productos locales de la Costa Brava y precio razonable. Nos prepararon enseguida una mesa en la parte del bar, que admite mascotas, mientras que el comedor interior no lo permite. Comer allí fue un momento cercano y agradable, perfecto para recargar energías antes de seguir explorando Portbou.



    Playas y calas de Portbou: relax, naturaleza y desconexión

    Portbou es mar, y sus playas y calas son auténticos tesoros. 
    Entre rocas y Mediterráneo, encontramos pequeños paraísos en Portbou.
    Aquí el tiempo se detiene: solo mar, naturaleza y la tranquilidad de Portbou.
     La playa urbana, con bandera azul desde 2014, es ideal para relajarse, mientras que calas más aisladas como ClaperTres Platgetes o la playa del Pi ofrecen rincones espectaculares.
    Nosotros disfrutamos del paisaje y del puerto; en otra visita ampliaremos la ruta para practicar kayak, navegación y pesca deportiva, descubriendo aún más la Costa Brava desde Portbou.



    Senderismo y rutas pendientes: historia y naturaleza en los Pirineos

    Aunque esta vez no nos adentramos en rutas largas, dimos algunos paseos por senderos cercanos al pueblo, disfrutando de la combinación de mar y montaña.
    Paseando por Portbou, donde el mar fue testigo de tantas historias.
     Portbou, el último pueblo de los Pirineos, ofrece rutas históricas y naturales que quedan pendientes: antiguos búnkeres fronterizos y senderos del exilio que permiten conectar aún más con la historia y la memoria del lugar.



    Paseo marítimo y atardecer: el cierre perfecto

    Terminamos el día recorriendo el paseo marítimo, observando cómo el sol iluminaba los acantilados y el mar cambiaba de tonalidad a cada instante. 
    Así se vive Portbou: mar, calma y paisajes que enamoran.
    Descubriendo el paseo marítimo de Portbou, uno de los rincones más especiales de la Costa Brava.
    Entre la Tramontana y el Mediterráneo, encontramos momentos que se quedan para siempre.
     Sentados allí, con el viento de la Tramontana y el sonido de las olas, comprendimos que Portbou no es solo un destino turístico: es un lugar para sentir, reflexionar y recordar, donde la historia y la vida cotidiana conviven de manera única.



    Portbou hoy: memoria, turismo y vida local

    Hoy, Portbou es un equilibrio entre memoria histórica, turismo y vida local. Sus calles, el puerto y las calas mantienen la esencia marinera, mientras que el Memorial Walter Benjamín y la tumba en el cementerio recuerdan que cada rincón guarda una historia.

    El pueblo combina historia, naturaleza y vida moderna: restaurantes con gastronomía del Empordà, tiendas locales con productos artesanales y espacios que reciben visitantes y mascotas. Portbou permite caminar despacio, mirar al horizonte y sentir la fuerza del Mediterráneo, mientras la historia del exilio nos recuerda que recordar es un acto de respeto y aprendizaje.

    En definitiva, Portbou hoy es mar, montaña, historia y vida, un destino donde la memoria convive con el presente y donde cada visita invita a descubrir nuevas rutas y rincones de la Costa Brava y la ruta del exilio.






    !!Buen Viaje !!






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