jueves, 25 de diciembre de 2025

Qué ver en Cáceres en un día: ruta por la ciudad medieval Patrimonio de la Humanidad




Cáceres, agosto de 2025: paseando por la historia a paso lento

Este verano de agosto de 2025 pusimos rumbo a Extremadura, una tierra que sorprende por su monumentalidad y, sobre todo, por la cercanía de sus gentes. Uno de los grandes objetivos del viaje era Cáceres, considerada una de las ciudades medievales mejor conservadas de España y, con todo merecimiento, Patrimonio de la Humanidad.

Viajamos desde Barcelona en familia: nosotros, nuestro hijo de 28 años —historiador, lo que convierte cada paseo en una clase magistral improvisada— y Mila, nuestra perrita podenco adoptada hace ya dos años, compañera inseparable de aventuras.

Dejamos el coche a las afueras del casco histórico. La ciudad monumental no está pensada para circular (o al menos eso creemos), y además Cáceres se disfruta caminando, sin prisas. En pocos minutos llegamos al centro y, casi por casualidad, entramos directamente por la Plaza Mayor.


Plaza Mayor de Cáceres, el mejor inicio de la ruta



La Plaza Mayor de Cáceres es amplia, animada y muy acogedora. 

Nos recibe el famoso cartel con la palabra CÁCERES, parada obligatoria para las primeras fotos del viaje. Las terrazas están llenas y el ambiente es alegre pero tranquilo.

Antes de comenzar la ruta decidimos tomar algo fresco. Preguntamos si podemos sentarnos con Mila y la respuesta es inmediata: sí, sin problema. Incluso le traen un cuenco de agua. Detalles sencillos que dicen mucho del carácter del lugar.

El calor, siendo agosto, no aprieta tanto como esperábamos. Y aquí hacemos una comparación inevitable con nuestra ciudad.

En Barcelona, cuando hace calor, no hay escapatoria: la humedad se te pega al cuerpo y aunque te escondas del sol sigues sudando. Aquí en Cáceres —y en Extremadura en general— el calor te quema cuando te da, los aires son calientes y secos, pero en cuanto te refugias en la sombra… se nota el alivio. La sombra es sombra de verdad. Lo decimos con cierta ironía, porque sí, el calor existe, pero se lleva mejor.

Esta ruta nos sitúa en el corazón de la ciudad de Cáceres y el eje de expansión urbana desde la Edad Media hasta la actualidad.

La plaza Mayor de Cáceres desempeña un papel destacado en el desarrollo económico y social de la ciudad. Es el lugar donde transitan los caminos de la historia en el día a día, procesiones, ayuntamiento, fiestas y celebraciones se agrupan en este singular espacio público. En este itinerario podemos conocer la arquitectura y los elementos más representativos de la historia de esta ciudad. La Muralla donde se diferencian los elementos constructivos de épocas romana, almohade y cristiana, las torres adosada y albarranas. La Ermita de la Paz de estilo Barroco y los soportales de la Plaza donde se concentra parte de la vida social y comercial de la ciudad.

Desde la plaza ya se alzan murallas y torres que anuncian lo que viene a continuación: un viaje directo al Medievo.


Torre de Bujaco y Arco de la Estrella

La Torre de Bujaco, de origen almohade, domina la Plaza Mayor y es una de las imágenes más icónicas de Cáceres.

A su lado se abre el Arco de la Estrella, la principal puerta de acceso a la ciudad monumental.

Cruzar este arco es como atravesar un portal invisible: dejamos atrás el ruido moderno .



Entramos en un entramado de calles empedradas, piedra dorada y silencio.


Concatedral de Santa María

Nada más acceder al casco histórico, la Concatedral de Santa María se impone con su sobriedad gótica.
Su fachada clara contrasta con el resto de edificios y marca uno de los puntos más importantes de la visita.

Existe la tradición de besar los pies al santo por parte de los estudiantes, cada vez que necesitan una ayuda divina en sus exámenes. Y sí, nosotros también le besamos  los pies a San Pedro de Alcántara . Este es uno de los puntos que ver en Cáceres si quieres aprobar un examen

Aquí nuestro hijo se detiene a explicar detalles históricos mientras Mila aprovecha la sombra. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece detenerse y donde se entiende perfectamente por qué Cáceres ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad.


Palacio de los Golfines de Abajo

Frente a la concatedral se alza el Palacio de los Golfines de Abajo, una joya de la arquitectura civil cacereña. Fue residencia de los Reyes Católicos durante sus estancias en la ciudad y mezcla elementos góticos y renacentistas.

Su fachada transmite poder e historia, reflejo de la importancia que tuvo la nobleza en Cáceres.


Plaza de San Jorge y su iglesia

Continuamos por calles estrechas y tranquilas hasta llegar a la Plaza de San Jorge, una de las más bonitas de la ciudad. La escalinata barroca conduce a la Iglesia de San Jorge, con una fachada que invita a detenerse y mirar con calma.
 En pleno centro de la ciudad amurallada se encuentra la plaza de San Jorge, sorprende al visitante por su inmenso retablo arquitectónico.

Es una plaza pequeña pero rodeada de edificios históricos .

En las escaleras que suben desde la plaza, hacia la entrada de la Iglesia de San Francisco Javier, también llamada de la Preciosa Sangre, se encuentra una estatua de bronce de San Jorge montado a caballo, con un dragón herido a sus pies. Según cuenta la leyenda, logró matar en un singular duelo al dragón y ayudó a convertir una ciudad entera al cristianismo...
Aquí el ambiente es sereno, casi íntimo. Nos sentamos unos minutos, respiramos y dejamos que Cáceres marque el ritmo.


Palacio de las Veletas y Museo de Cáceres


Muy cerca se encuentra el Palacio de las Veletas, actual sede del Museo de Cáceres. En su interior alberga uno de los aljibes árabes mejor conservados de la península.
El edificio ya merece la visita por sí solo. Seguimos paseando, agradeciendo que la ciudad sea tan cómoda para recorrer a pie… y con perro.


Murallas de Cáceres y Torre de los Púlpitos

Los palacios en Cáceres son el tipo de edificación más repetida de la ciudad monumental. Hay decenas de ellos y al largo de la historia pertenecieron a las familias más importantes e influyentes de los últimos siglos.

Algunas de estas familias son los Golfines, los Oquendo, los Hernando de Ovando, los Ulloa, los Sande… De hecho, muchos de los palacios en Cáceres tienen el mismo nombre que la familia que en ellos vivía. Muchos otros son en la actualidad hoteles o restaurantes.


La ruta termina bordeando las murallas medievales, que rodean el casco antiguo como un cinturón de piedra.
 La Torre de los Púlpitos permite comprender la función defensiva de la ciudad y ofrece una perspectiva diferente del conjunto histórico.


Cáceres, una ciudad para sentir

Cáceres no es solo una ciudad para ver, es una ciudad para caminar despacio, escuchar historias, buscar sombras frescas y dejarse llevar. Es monumental sin resultar fría, histórica sin ser distante y acogedora como pocas.

Aunque solo hemos pasado un día en Cáceres, nos ha dado tiempo de sentir su historia, pasear por sus calles empedradas y disfrutar de su encanto único. Entramos en una tienda de recuerdos y compramos imanes para la nevera, un pequeño recuerdo de una ciudad que ya se ha quedado con nosotros.

Cáceres no se visita una sola vez… se queda contigo. Hasta la próxima escapada.





! Buen viaje !







lunes, 22 de diciembre de 2025

Trujillo en un día: nuestra aventura familiar con Mila, nuestra podenca

 

Descubre Trujillo en un día con nuestra experiencia familiar. Recorrimos palacios, iglesias y murallas con Mila, nuestra podenca. Historia, vistas y gastronomía en Extremadura.

Llegamos a Trujillo, uno de los pueblos más monumentales de Extremadura, con nuestra familia y Mila, nuestra podenca.

 Nada más entrar por la Calle de las Tiendas, nos quedamos impresionados con la Plaza Mayor, rodeada de palacios renacentistas .

Y la Plaza Mayor,   con la estatua ecuestre de Francisco Pizarro en el centro. La plaza sigue siendo el corazón de la ciudad, como lo fue durante siglos, y caminar por allí con nuestra perrita hizo la experiencia aún más especial.

Nos sentamos en una terraza, pedimos algo para beber y aprovechamos para comprar en una tienda de recuerdos imanes para la nevera, nuestra tradición para recordar los viajes. Desde allí contemplábamos los palacios que la rodean: el Palacio de los Vargas-Carvajal, la Casa de las Cadenas y los Palacios de los Chaves y los Marqueses de Piedras Albas, cada uno con siglos de historia y detalles renacentistas únicos.


Iglesia de San Martín de Tours: historia y arte en piedra

A pocos pasos se encuentra la Iglesia de San Martín de Tours, construida entre los siglos XIV y XVI. Su mezcla de gótico y renacentista nos fascinó, y la nave de piedra alberga la imagen templaría de Nuestra Señora de la Coronada, del siglo XIII. Entrar fue como abrir un libro de historia: cada piedra parecía susurrar los secretos de Trujillo medieval. Mila permanecía tranquila con su dueña en la puerta de la iglesia , tuvimos que entrar a verla por turnos.  A causa de nuestra  perrita Mila




Puerta de Santiago y Iglesia de Santiago: murallas y patrimonio religioso

Subiendo por la Calle Ballesteros, llegamos a la Puerta de Santiago, también llamada Puerta del Sol, parte de la antigua muralla que defendía Trujillo. Los escudos de los Reyes Católicos y la familia Altamirano nos recordaban siglos de historia, y no pudimos evitar pensar en los peregrinos del Camino de Santiago que pasaron por allí.

Junto a la puerta, la Iglesia de Santiago, templo románico del siglo XII reformado en el XVII, nos sorprendió con sus capillas góticas y renacentistas y su Cristo de las Aguas, uno de los tesoros religiosos más venerados de la ciudad.


Alcázar de Luis de Chaves y el Mirador de las Monjas

El Alcázar de Luis de Chaves el Viejo, casa-fuerte del siglo XV, nos impresionó con sus muros y torres defensivas. Perteneció a la familia Chaves y alojó a los Reyes Católicos en varias ocasiones.



Desde allí subimos al Mirador de las Monjas, con vistas panorámicas que abarcan la Plaza Mayor, el castillo y los tejados del casco histórico. Mila correteaba feliz mientras nosotros respirábamos la brisa y disfrutábamos de los aromas a tierra y pan recién horneado.


Castillo de Trujillo: historia viva con nuestra perrita



El momento más esperado fue llegar al Castillo de Trujillo, en el cerro Cabeza del Zorro. Esta fortaleza, originaria del siglo IX como alcazaba árabe y ampliada en el XV, nos dejó sin aliento.

Nos dejaron entrar con Mila, y recorrer las almenas mientras contemplábamos toda la ciudad desde lo alto fue mágico.

Al cruzar su portal de entrada, el visitante inmediatamente se siente envuelto por una atmósfera de misterio e historia, donde cada piedra parece susurrar historias de reyes, caballeros e intrépidos conquistadores.
Las vistas permiten ver la Plaza Mayor, los palacios renacentistas . 
 Y el paisaje natural que rodea Trujillo, como un mapa vivo de historia. El panorama que se extiende hasta el horizonte es de magnífica belleza: campos áridos y montañas escarpadas, un paisaje que parece intacto por el tiempo. Éste es el mismo panorama que inspiró a los exploradores españoles, incluido Francisco Pizarro, nacido en Trujillo, quien llevaría el nombre de la ciudad al otro lado del Atlántico durante la conquista del Perú.

Caminar por el interior del Castillo de Trujillo es una experiencia que despierta los sentidos . Desde los pasillos estrechos y sombríos hasta las amplias terrazas con vistas a la ciudad, cada rincón ofrece una perspectiva única del pasado.

Dentro recorrimos los aljibes musulmanes, la barbacana cristiana

Visitar el Castillo de Trujillo es como entrar en una máquina del tiempo, donde el pasado toma forma y la imaginación corre libre. Es más que una simple atracción; es un viaje a las razas profundas de una ciudad que, como su castillo, cuenta la historia de un pueblo atrevido y de una época inolvidable.

Una de las peculiaridades del Castillo de Trujillo es su capilla dedicada a la Virgen de la Victoria, donde se reunían los soldados para buscar protección antes de las batallas. Esta devoción popular aún es visible en las festividades y tradiciones locales, que refuerzan el espíritu guerrero y la fe de los antiguos habitantes. Con sus imponentes murallas y su larga historia, el castillo sigue siendo un símbolo de fuerza y resistencia, un vínculo entre el pasado lejano y el presente.

Y la capilla de la Virgen de la Victoria dentro del Castillo de Trujillo .


Casa-Museo Pizarro y Santa María la Mayor

Visitamos la Casa-Museo Pizarro, es una casa solariega del siglo XV, donde según algunos historiadores nació Francisco Pizarro. Explorar sus salas llenas de muebles y documentos históricos nos permitió conocer mejor la vida del conquistador.

Luego, la Iglesia de Santa María la Mayor, construida en el siglo XIII y ampliada en los siglos XV y XVI, nos sorprendió con su suelo de lápidas y el retablo mayor de 25 tablas pintadas al óleo. Subir a la torre del campanario ofreció otra perspectiva de la ciudad y del castillo.


La Alberca, Aljibe árabe y Plazuela de los Descalzos

Bajamos por la Calle Paloma hacia La Alberca, un depósito de agua del siglo XII, y el Aljibe árabe del siglo X, con sus tres naves y arcos sostenidos por pilastras. Luego visitamos la Plazuela de los Descalzos y la Puerta de San Andrés, con grabados de los Reyes Católicos y Alfonso XI.


Muralla y gastronomía local



Para comer, nos alejamos un poco del centro, disfrutando de un ambiente más tranquilo , nos desplazamos hasta la  " Cafetería Restaurant Los Arcos " donde nos ofrecieron un menú fin de semana por 16 €. Pedimos permiso antes para poder estar con nuestra perrita Mila en la terraza sentados.


 Subiendo por la Cuesta de la Sangre hasta la Iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo, sede del Museo de los Descubridores. Mila nuestra perrita Podenco  no la dejaron entrar y fuimos entrando por turnos.
Terminamos bordeando la muralla . 
 La muralla  Fue construida por los musulmanes en el siglo X, reformada en el siglo XI y ampliada en los siglos XIII, XV y XVI.
Se conservan 17 torres de formas rectangular y cuadrada terminadas, como las murallas, con almenas rematadas en pirámides.
Se conservan cuatro puertas completas de la Muralla de Trujillo : la Puerta de Santiago, la Puerta de San Andrés, la Puerta del Triunfo y la Puerta de Coria, todas ellas con añadidos de los siglos XV o XVI, así como restos de otras tres: la Puerta de la Herradura, la Puerta de la Vera Cruz y la Puerta de San Juan o de las Palomitas.

Antes de marcharnos, no pudimos resistirnos a comprar la Torta del Casar  un queso de oveja curado con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.)  , chorizos y salchichones, recuerdos gastronómicos de nuestra ruta por Trujillo .

Caminando por las calles de Trujillo vimos la tienda llamada  "Sabores de Mi Tierra "de productos típicos . Olivas. Mermeladas, chorizos morcillas. Nos dieron a probar varios tipos de quesos todos de rechupete. Al final salimos con quesos para toda la familia. Además el chico que atendía de una forma muy atenta y dándonos toda la información que le pedíamos de los productos. Además nos envasaron los quesos al vacío para que resistieran más. Además compramos Torta del casar .Que buena" así que os recomiendo que si estás por Trujillo os deis una vuelta por esta tienda tan bonita y con tan buenos productos.


Viajar en familia con nuestra perrita Mila hizo que Trujillo se convirtiera en una experiencia completa: historia, arquitectura, aromas, sabores y paseos que quedarán grabados en nuestra memoria.






|Buen Viaje |














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