sábado, 8 de mayo de 2021

Pont del Diable de Martorell: origen romano, leyendas y rutas con encanto

 

Visitamos el Puente del Diablo sobre el río Llobregat, uno de los lugares más emblemáticos de Martorell y una parada imprescindible para quienes disfrutan del turismo cultural y los viajes con historia. El puente que vemos hoy es una reconstrucción realizada en el año 1963, fiel al antiguo puente gótico construido en 1295, el cual, a su vez, se levantó sobre una sólida base de origen romano.

Esta mezcla de épocas convierte al Puente del Diablo de Martorell en un auténtico viaje en el tiempo, donde arquitectura romana, medieval y contemporánea se unen en un mismo lugar. Además, su gestión y conservación dependen del Museo Municipal Vicenç Ros, encargado de preservar este valioso patrimonio histórico para las futuras generaciones.

Hoy, pasear por el Puente del Diablo sobre el Llobregat no es solo cruzar un río, sino descubrir uno de los monumentos históricos más importantes de Cataluña, ideal para quienes buscan qué ver en Martorell, conocer lugares con encanto y sumergirse en historias y leyendas que han perdurado a lo largo de los siglos.

El Pont del Diable se encuentra situado entre las localidades de Castellbisbal y Martorell, sobre el río Llobregat, en un entorno privilegiado que combina naturaleza, historia y patrimonio. Esta ubicación estratégica convierte al Puente del Diablo de Martorell en un punto clave para quienes buscan qué ver cerca de Barcelona, disfrutar del turismo cultural en Cataluña y descubrir lugares con encanto cargados de leyendas.

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El puente que podemos admirar hoy es una reconstrucción realizada en 1963, inspirada en el antiguo puente gótico de 1295, el cual se levantó, a su vez, sobre una sólida base de origen romano. Esta superposición de épocas convierte al Pont del Diable en un lugar único, donde cada piedra nos habla del paso del tiempo y de la importancia histórica de este cruce sobre el río Llobregat.

Gracias a esta combinación de herencia romana y arquitectura medieval, el Puente del Diablo de Martorell se ha consolidado como uno de esos rincones con encanto que no pueden faltar en una ruta cultural por Cataluña, ideal para viajeros curiosos, amantes de la historia y quienes disfrutan descubriendo lugares con alma.

Durante nuestra visita al Pont del Diable de Martorell descubrimos que este puente ha sido testigo de innumerables acontecimientos a lo largo de más de dos mil años de historia. Su origen se remonta a la época romana, cuando formaba parte de la Vía Augusta, una de las calzadas más importantes del Imperio. El primer puente fue construido alrededor del año 10 a. C., pensado para el paso de carros tirados por bueyes que cruzaban el río Llobregat.

De aquel periodo romano todavía se conservan elementos impresionantes, como los estribos del puente, construidos con grandes sillares de piedra. En ellos pueden verse inscripciones de las legiones romanas que participaron en su construcción: la X Gemina, la IV Macedonica y la VI Victrix. También destaca el arco triunfal honorífico situado en el margen izquierdo del río, probablemente del siglo II, que añade aún más valor histórico al conjunto.

Durante siglos, y hasta bien entrado el siglo XIV, el Puente del Diablo de Martorell fue el único paso existente en el tramo bajo del valle del Llobregat. Sin embargo, las crecidas del río acabaron destruyendo la pila central, lo que obligó a documentar una primera reconstrucción en el año 1143.


A finales del siglo XIII, el puente fue transformado en un puente gótico, con una obra iniciada en 1283 y finalizada alrededor de 1295, bajo la dirección de Bernat Sellés. Se construyó entonces un gran arco ojival, con el objetivo de evitar los daños provocados por las riadas. El arco principal alcanza los 21 metros de altura y los 43 metros de ancho, una solución ingeniosa para adaptarse a la fuerza
del río.

Aunque la nueva estructura ya no era adecuada para el tráfico rodado, sí resultaba perfecta para el transporte con animales de carga, muy habitual durante la Edad Media. 
El puente volvió a ser restaurado en 
1768 por el ingeniero militar Juan Martín Cermeño, adaptándolo a las necesidades del momento.

El episodio más reciente y dramático llegó en enero de 1939, cuando el arco central fue destruido por el Ejército Popular de la República durante la retirada. Finalmente, el puente fue reconstruido en 1963, respetando la estructura gótica diseñada en la reforma medieval de 1283, que es la que podemos contemplar hoy.

Caminar actualmente por el Pont del Diable sobre el río Llobregat es recorrer siglos de historia en un solo lugar.
Un punto imprescindible en cualquier ruta cultural por Martorell, ideal para quienes buscan lugares con historiarutas con encanto y experiencias de turismo cultural en Cataluña.
El Puente del Diablo de Martorell ha llegado hasta nuestros días como un auténtico testigo del pasado, permitiéndonos disfrutar de una de las obras arquitectónicas más impresionantes que nos legaron nuestros antepasados. Rodeado hoy por modernas autopistas y vías de comunicación, el puente sigue compitiendo con ellas en algo que ninguna infraestructura contemporánea puede igualar: su belleza, su simbolismo y su historia.

Este emblemático puente no solo destaca por su valor arquitectónico, sino también por la leyenda popular que envuelve su origen y que se ha transmitido de generación en generación, convirtiéndolo en uno de los lugares con más encanto de Cataluña.

La leyenda del Puente del Diablo de Martorell nos habla de una anciana vecina del pueblo que, cansada de no poder cruzar el río Llobregat con facilidad, recibió un día la inesperada visita del diablo. Este le propuso un trato tentador: construiría un puente en una sola noche a cambio del alma del primero que lo cruzara. La mujer, astuta y con la sabiduría que dan los años —bien podría decirse que sabía más por vieja que el propio diablo— aceptó sin dudarlo.

A la mañana siguiente, el puente estaba terminado y el diablo esperaba ansioso cobrar su recompensa. Sin embargo, la anciana sacó de un cesto un gato negro y lo hizo cruzar primero el puente. De este modo, la mujer burló al diablo, aprovechándose tanto de su exceso de confianza como de su torpeza a la hora de redactar contratos.

Gracias a la astucia de aquella anciana de Martorell, hoy podemos cruzar el Puente del Diablo de Martorell sin temor a que el diablo venga a reclamarnos el alma. Su ingenio no solo salvó a los vecinos del municipio, sino que dio origen a una de las leyendas más conocidas de Cataluña, estrechamente vinculada a este emblemático monumento histórico.

Desde entonces, la tradición popular asoció la construcción del puente con su misterioso creador, y así fue como acabó recibiendo el nombre de Puente del Diablo. Un nombre que ha perdurado a lo largo de los siglos y que forma parte del imaginario colectivo de Martorell, convirtiendo este lugar en un referente del turismo cultural, las rutas históricas y los lugares con encanto y leyendas.

Hoy en día, visitar el Puente del Diablo de Martorell es mucho más que contemplar una obra de ingeniería medieval: es adentrarse en una historia cargada de simbolismo, misterio y tradición. Un punto imprescindible para quienes buscan qué ver en Martorell, descubrir lugares con historia y dejarse llevar por relatos que siguen vivos en el tiempo.

Hoy, el Puente del Diablo de Martorell no solo es un icono del patrimonio histórico y arquitectónico de la zona, sino también un destino imprescindible para los amantes del turismo cultural, las rutas con historia, y las leyendas que perduran en el tiempo. Un lugar donde pasado y presente se dan la mano, y donde cada piedra parece tener algo que contar al viajero curioso.








! Buen viaje siempre ! 









martes, 27 de abril de 2021

El Laberinto de Horta ( El jardín más antiguo de Barcelona ).

 


Barcelona es una ciudad bonita, con mucho patrimonio sobre todo arquitectónico pero desde hace tiempo parece más un producto turístico y comercial, una máquina de hacer dinero a costa de turistas y ciudadanos, que una ciudad cuidada y con encanto. Aún así, hay  rincones que sin tener la relevancia de otros puntos turísticos, tienen algo especial. Uno de estos rincones es el Laberint d'Horta, un lugar aún bastante desconocido que lo tiene casi todo para pasar unas horas más que agradables. 

Los jardines de Horta y en especial el laberinto, es un espacio natural muy Hermoso. Se puede visitar en familia y se llega muy fácil en metro L3. Para acceder al Laberint se coge la salida de Horta por la Ronda de Dalt y se siguen las indicaciones . Este jardín es el más antiguo de la ciudad. Está abierto todos los días de la semana a un precio justo (2,23 euros la entrada general, 1,42 los jóvenes y personas con discapacidad y gratuito para niños menores de 5 años, jubilados, vecinos, etc.) Los lunes y los domingos es gratuito para todo el mundo y está abierto todo el año, a excepción del día de Navidad . Fácil acceso y aparcamiento gratuito. O sea, no hay excusa para no visitarlo. Destacar que no se puede entrar con bicicleta ni patines, aunque los puedes dejar en la garita de la entrada.

Otros datos prácticos es que se puede acceder con silla de ruedas, tiene aseos, y justo antes de entrar hay un parque infantil con una terraza con servicio de bar y aseo muy agradable. Incluso en frente del bar una zona de picnic . Para pasar una jornada muy agradable. No se puede entrar con perros.

Es un gran recinto situado en la zona de Mundet, precisamente pegado al Campus Mundet de la Universitat de Barcelona. Se precia de ser un jardín histórico, el más antiguo de la ciudad. Fue diseñado en 1791 como jardín neoclásico. Sus propietarios lo cedieron al ayuntamiento en 1967 y se abrió al público en1971.

Era una finca privada en la que su propietario, Juan Antonio Desvalls i de Ardèna, con título nobiliario incluso, vio sus sueños cumplidos de tener como visitantes a grandes personajes de la realeza española en el 18 de octubre del año 1802. Lo que fue la casa es ahora un recinto privado, normalmente cerrado, pero donde se imparten talleres de jardinería. Los jardines, el estanque y el laberinto son visitables y ocupan una enorme extensión.

Uno de los lugares más impresionantes y el más romántico de Barcelona. Me he dado cuenta que si bien las piedras resisten al paso del tiempo y que siempre hay tiempo de restaurarlas, la naturaleza hay que cuidarla día a día. Creo que eso es una gran lección.  Esta herencia que durante más de 200 años forma parte de la ciudad, y agradecer a los que la donaron para todos. 

Un jardín  en el que no podía faltar the english touch :naturaleza, en principio salvaje y dejada a su albedrío, pero controlada y trabajada, es decir, vamos a "crear " una naturaleza salvaje, que parezca salvaje.

Es un jardín museo, ejemplo de biodiversidad con templetes, pabellones y terrazas, un viaje entre neoclasicismo y romanticismo.

Lo más destacable del parque es, sin duda, el laberinto de cipreses que permite a niños y mayores pasar un rato divertido mientras encuentran el centro del laberinto y vuelven a salir. 

Puedes ir minutos vagando por el laberinto y dejando que tus hijos se pierdan una y otra vez hasta dar con la ruta correcta .Un laberinto muy grande que es muy divertido, presta atención o darás más vueltas que una noria. Le rodea mucha extensión de árboles y naturaleza . 

Es un sitio tranquilo y tiene varias zonas para sentarse a descansar. El recorrido del laberinto es sencillo y bonito .

Para los peques, el laberinto es un buen sitio de distracción y descarga de energía .Muy divertido hacer una competición para llegar primero al centro del laberinto, hacer fotos a las libélulas, los peces y nenúfares de los diferentes estanques... muy recomendable !!

Un rato pasamos un poco perdidos por el laberinto, la verdad que es muy gracioso y divertido cruzarte con gente que sabes que no va a ningún lado y ver la cara de la gente que ve que vas a un sitio sin salida, visita obligatoria.

Vimos que muchas zonas han sido renovadas con cipreses nuevos que les falta algún tiempo para cubrir  la visión completa de las calles.

Pero el parque el Laberinto de Horta es mucho más que un laberinto enorme. A lo largo del recorrido por el recinto, encontrarás todo tipo de flora.

Puedes bajar por el sendero del bosque donde puedes ver la cascada y el sonido del agua circulando te acompaña todo el rato.

El parque , muy grande ,no sólo esconde el famoso Laberinto si no muchos más jardines y espacios cuidados, aparte de la gran casa palacete de la entrada, manifiestamente abandonada con la sólo excepción del ala lateral derecha que parece ser que es escuela de jardinería. Por lo demás, la familia Desvalls lo cedió al Ayuntamiento en los sesenta y ahora está abierto al público en parte. 
Pudimos admirar el jardín doméstico y privado de la familia , contiene plantas variadas, algunas tropicales, hileras de boj bien recortado, esculturas mitológicas de la antigua Grecia, magnolias y otros árboles, una plantación de hermosas camelias y ejemplares de arte topiario, esas formas vegetales recortadas simulando una mano, una gallina o un elefante

...el agua, parece ser que ésta viene de un manantial situado en la parte alta de la montaña, y según nos dijeron muchas de las fuentes y canales no tienen actualmente agua suficiente. Aun así, es interesante por sus rincones y las mil historias de dioses y seres fantásticos que pueblan el recorrido, muy interesante como visita escolar y para entender cómo era la vida social, placentera, de una familia aristocrática del XVIII o del XIX.

El lugar tiene su aquel, dado que ha sido refugio de los monarcas españoles en sus visitas a la ciudad de los condes. Carlos IV y familia, pasando por Fernando VII y Alfonso XIII han dejado su huella en este espacio de orden neoclásico, donde están presentes las diosas greco-romanas del amor y la naturaleza. Un refugio para huir del mundanal ruido.

El parque cuenta con un laberinto, que sirvió de marco para algunas escenas de la película "el perfume". Aunque está muy trillado y parece fácil de hacer hay que ir con cuidado de no perderse.

En la parte alta hay un pequeño edificio que da a un estanque en el que se refleja, dando lugar a un juego de simetrías muy interesante.


El parque ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal i d’Alfarràs, un hombre muy ilustrado que encargó la obra al italiano Domenico Bagutti, quien trabajó en ella hasta 1808.
El jardinero francés Delvalet fue el responsable de las plantaciones, y un maestro de obras catalán, Jaume Valls, supervisó los trabajos. 

La familia Desvalls mantuvo la propiedad de la finca hasta los años setenta, cuando pasó a manos del Ayuntamiento. Se inauguró como parque público en 1971. En 1994 se hizo una restauración en profundidad, que transformó la concepción hacia la categoría de jardín museo.

Un recinto maravilloso, se respira paz y te sientes transportado a otra época. Unos jardines increíbles , rincones sorprendentes, magia en toda su definición .

Puedes dar un paseo por sus jardines y monumentos, con varios riachuelos, un estanque y hasta una mini cascada que hacen el paseo muy agradable.

Se trata de un lugar que bien podría considerarse un jardín-museo, puesto que nos  propone un  recorrido entre edificios neoclásicos y románticos, y jardines de todo tipo. Es especialmente interesante ver cómo la arquitectura y la naturaleza se integran y logran una perfecta armonía entre ellas.

Probablemente el punto más destacable de este parque es el de la privacidad.

Es un sitio que por lo general está libre de turistas y esto hace que se pueda disfrutar de él de todas las maneras posibles. Ya sea con amigos, en familia o con tu pareja

Saliendo un poco de las zonas abarrotadas de turistas, en este parque encontrarás zonas para caminar tranquilamente, así como senderos por descubrir.

La temperatura es algo inferior al resto de la ciudad y hay muchas sombras y bancos para descansar y contemplar tranquilamente la naturaleza. Se trata de un jardín de estilo romántico y neoclásico, de origen particular que a mediados del siglo pasado fue cedido a l'Ajuntament de Barcelona. 

Lamentablemente, el Palau Desvalls, finca de los ex propietarios y situado en la entrada, no es visitable y está en un lamentable estado de conservación pese que los propietarios lo entregaron en perfecto estado. 
La visita a una residencia noble, sería un complemento perfecto, pero de mientras, es una gozada perderse por los diferentes niveles de los jardines, entrar y salir del Laberint y tener claro que a parte del Laberint hay otros espacios tan o más bonitos. Personalmente lo que más me gusta es el contraste entre la zona del Laberint y de los templetes, y la zona más baja y agreste del parque, una zona en la que muchos visitantes ni se acercan y que es más bucólica y natural, sin dejar de ser un jardín .

Encontramos zonas muy  mal conservadas . El palacio se está cayendo a pedazos, aunque sigue siendo impresionante. No me explico este descuidó en una ciudad turística y global como Barcelona.

Un detalle para los que lo visitan a última hora de la tarde...puede haber jabalies... nosotros vimos ardillas entre los arboles. 

Una joya en la ciudad y lugar para el descanso tranquilo. Excelente sitio para visitar y dar un gran paseo en familia, muy bonito el sitio para hacer fotos, os lo recomiendo .Recorridos de gran vegetación, calma y tranquilidad.

En el capítulo de la fauna, el parque acoge a animales característicos de la Sierra de Collserola, ardillas rojas, murciélagos, jinetas, topos, jabalíes, tejones, ranas comunes, tortugas pintadas, lagartijas pardas y algunas especies de culebras. El capítulo de aves

Realmente bien aislado del bullicio ciudadano y a la vez tan cerca...Si quieres ir a un lugar alejado de la masividad de Barcelona y pasar un rato rodeado de naturaleza es el lugar ideal.

El Laberinto de Horta de Barcelona es uno de aquellos jardines que dejan huella en la memoria de sus visitantes. La razón es sencilla: se trata de un espacio lleno de arquitectura y naturaleza.


 

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